«Tócala de nuevo, Sam» o ¿por qué aparecen y persisten las falsas frases célebres? – Epílogo: un ejemplo paradigmático
En los anteriores post clasificamos las falsas citas en función de diferentes criterios, atendiendo a cómo se original y por qué perviven estos errores. Sin embargo y como suele ocurrir al intentar constreñir la compleja realidad en categorías, seguramente hay citas que difícilmente encajaran en ninguna, o que podrían muy bien encajar en varias de ellas pues todas esas categorías no son en absoluto excluyentes.
Por eso, en este último post sobre el tema, me he propuesto analizar una única frase que es muy representativa de esto, pues encajaría muy bien como ejemplo en cualquiera de los anteriores post.
La frase en cuestión es «El fin justifica los medios», que se suele citar como de Maquiavelo.
La frase original, en «El Príncipe», no era esa y además estaba en un contexto que la hacía cambiar su significado completamente. Vendría a decir algo como «al valorar una acción uno debe considerar los resultados finales», que, como se puede ver no tiene mucho que ver con la que ha llegado hasta nosotros.
Para este cambio de sentido, aparte de lo de sintetizar y mejorar la eufonía, fue clave una mala traducción de la palabra «fin» que, en su idioma original, significaba más «consecuencias» que «objetivos».
Así pues vemos que la original quería decir, casi, lo contrario de la que ha llegado hasta nosotros. En «Teoría de la moral» toda acción tiene tres elementos claves: la intención (o los objetivos), el acto en sí, y las consecuencias. Las escuelas morales «consecuencialistas», entre las que se podrían encuadrar las verdaderas ideas de Maquiavelo o el utilitarismo de Stuart Mill, ponen en énfasis en la última parte de ello: la valoración y predicción de las consecuencias para valorar la moralidad o conveniencia de una acción. Sin embargo la frase «el fin justifica los medios» pone su énfasis moral en el primer elemento: la intención y los objetivos. A esta última corriente, la «moral de la virtud» (pues virtuosa es la intención) también pertenece al frase del jesuita Hermann Busenbaum «cuando el fin es lícito, los medios son lícitos», que tiene mucho más que ver con el espíritu de la frase «el fin justifica los medios» que los propios pensamientos de Maquiavelo. ¿Por qué se da esa confusión?
Hasta el siglo XX las ideas originales de Maquiavelo apenas fueron realmente estudiadas y llegaban al público, incluso al público más o menos culto, a través de una forma casi paródica. La causa está en que, en su día, Maquiavelo se enfrentó a los sistemas morales y políticos defendidos por la iglesia y fue muy crítico con ella, con lo que ésta no dudo en desacreditarlo a través de citar frases suyas fuera de contexto para hacerlo parecer un tipo realmente malvado, una verdadera «minería de citas» que acabó por crear un «hombre de paja»… y de ahí el adjetivo «maquiavélico» y su mala fama.
De hecho, lo único a lo que podría aplicarse la famosa frase en los escritos de Maquiavelo es a un párrafo en el que dice que, de tener que tomarse medidas crueles o represoras por circunstancias excepcionales, estas deberían ser rápidas, efectivas y de corta duración, para reducir al máximo su efecto dañino en la población. Algo mucho más suave, comedido y relativista que la contundencia de la frase «el fin justifica los medios», que sin embargo sí describe muy bien las acciones de los creadores de la inquisición…
Se puede ver que si alguien se merece el calificativo de "maquiavélica" es la Iglesia antes que el propio Maquiavelo...
No es de extrañar que un autor teatral, contrario al sistema, tan eclesial, de la «moral de la virtud», para atacar esas ideas pusiera en boca del «pérfido» Maquiavelo la famosa frase que, paradójicamente, tenía más en común con las ideas de la misma iglesia que había desacreditado a Maquiavelo. Un curioso caso de «injusticia poética».
Como podemos ver la historia de la frase «El fin justifica los medios» contiene mejoras de la frase original, problemas de traducción, falsas atribuciones de autoría, personajes de ficción, descontextualización, minería de citas, falacia del hombre de paja y cambios intencionados para cambiar por completo el sentido de la frase con el objetivo de desacreditar y hacer daño. Todo un compendio de lo que hemos estado viendo hasta aquí resumido en esas cinco palabras que, desde hace siglos, se vienen citando de forma errónea.
Mostrando entradas con la etiqueta Maquiavelo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Maquiavelo. Mostrar todas las entradas
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


