¿Qué son realmente los biorritmos?
Este concepto surge entre finales del siglo XIX y principios del XX y afirma hay tres ciclos que rigen nuestras vidas siguiendo un patrón numérico exacto.
—El biorritmo físico, que dura 23 días.
—El biorritmo emocional, que dura 28 días.
—El biorritmo intelectual, que dura 33 días.
Como se puede ver en la gráfica, en esos periodos de tiempo pasaríamos de la fase más alta u óptima del ciclo a la más baja, y así vuelta a empezar. Los ciclos, que parten del mismo punto cero (o medio) el día de nuestro nacimiento, volverían a encontrarse ahí al cabo de 58 años. Esta teoría carece de base científica alguna y no posee ningún apoyo experimental, cayendo por completo en el campo de la pseudociencia y la adivinación.
Fueron muy populares durante los años setenta y la gente jugaba a calcularlos e incluso había máquinas en los recreativos que los indicaban, pero luego fueron pasando de modo. Sin embargo lo de «biorritmo» suena tan mono que es inevitable que se hiciese popular y llegase a confundir a muchos (incluso a la RAE) para acabar significando algo que no son: los ritmos biológicos circadianos.
Ritmos biológicos
Nuestra actividad realmente está regida por patrones cíclicos, si bien estos son muy complejos y variables, y están sujetos a múltiples influencias externas e internas. La ciencia que los estudia se denomina «cronobiología», y los divide en tres tipos en función de la duración de un ciclo completo:
—Ultradianos: que duran menos de un día. Por ejemplo, los latidos del corazón, la temperatura corporal, el apetito, etc.
—Infradianos: que duran más de un día. El ejemplo más clásico es la menstruación, pero también englobaría los ciclos reproductivos de otros animales o sus patrones migratorios.
—Circadianos: los que duran alrededor de un día.
Los ritmos circadianos están muy relacionados con el reloj interno del que hablábamos en el anterior post, y con su sincronización al ciclo día/noche y a los periodos de vigilia/sueño. Se puede decir que regula casi toda nuestra actividad diaria, por lo que mantener la integridad de ese ritmo es fundamental para nuestro buen funcionamiento, tanto físico como psicológico. El insomnio, tema del próximo post, puede ser tanto causa como consecuencia del desajuste de esos ritmos y de todos los demás problemas que arrastrará.
(nota final: se puede ver este post como un prólogo al del insomnio, que pondré hoy por la tarde)
