miércoles, 4 de noviembre de 2009

Citas falsas VIII - Epílogo: un caso paradigmático

«Tócala de nuevo, Sam» o ¿por qué aparecen y persisten las falsas frases célebres? – Epílogo: un ejemplo paradigmático

En los anteriores post clasificamos las falsas citas en función de diferentes criterios, atendiendo a cómo se original y por qué perviven estos errores. Sin embargo y como suele ocurrir al intentar constreñir la compleja realidad en categorías, seguramente hay citas que difícilmente encajaran en ninguna, o que podrían muy bien encajar en varias de ellas pues todas esas categorías no son en absoluto excluyentes.

Por eso, en este último post sobre el tema, me he propuesto analizar una única frase que es muy representativa de esto, pues encajaría muy bien como ejemplo en cualquiera de los anteriores post.

La frase en cuestión es «El fin justifica los medios», que se suele citar como de Maquiavelo.

La frase original, en «El Príncipe», no era esa y además estaba en un contexto que la hacía cambiar su significado completamente. Vendría a decir algo como «al valorar una acción uno debe considerar los resultados finales», que, como se puede ver no tiene mucho que ver con la que ha llegado hasta nosotros.

Para este cambio de sentido, aparte de lo de sintetizar y mejorar la eufonía, fue clave una mala traducción de la palabra «fin» que, en su idioma original, significaba más «consecuencias» que «objetivos».


Así pues vemos que la original quería decir, casi, lo contrario de la que ha llegado hasta nosotros. En «Teoría de la moral» toda acción tiene tres elementos claves: la intención (o los objetivos), el acto en sí, y las consecuencias. Las escuelas morales «consecuencialistas», entre las que se podrían encuadrar las verdaderas ideas de Maquiavelo o el utilitarismo de Stuart Mill, ponen en énfasis en la última parte de ello: la valoración y predicción de las consecuencias para valorar la moralidad o conveniencia de una acción. Sin embargo la frase «el fin justifica los medios» pone su énfasis moral en el primer elemento: la intención y los objetivos. A esta última corriente, la «moral de la virtud» (pues virtuosa es la intención) también pertenece al frase del jesuita Hermann Busenbaum «cuando el fin es lícito, los medios son lícitos», que tiene mucho más que ver con el espíritu de la frase «el fin justifica los medios» que los propios pensamientos de Maquiavelo. ¿Por qué se da esa confusión?


Hasta el siglo XX las ideas originales de Maquiavelo apenas fueron realmente estudiadas y llegaban al público, incluso al público más o menos culto, a través de una forma casi paródica. La causa está en que, en su día, Maquiavelo se enfrentó a los sistemas morales y políticos defendidos por la iglesia y fue muy crítico con ella, con lo que ésta no dudo en desacreditarlo a través de citar frases suyas fuera de contexto para hacerlo parecer un tipo realmente malvado, una verdadera «minería de citas» que acabó por crear un «hombre de paja»… y de ahí el adjetivo «maquiavélico» y su mala fama.

De hecho, lo único a lo que podría aplicarse la famosa frase en los escritos de Maquiavelo es a un párrafo en el que dice que, de tener que tomarse medidas crueles o represoras por circunstancias excepcionales, estas deberían ser rápidas, efectivas y de corta duración, para reducir al máximo su efecto dañino en la población. Algo mucho más suave, comedido y relativista que la contundencia de la frase «el fin justifica los medios», que sin embargo sí describe muy bien las acciones de los creadores de la inquisición…

Se puede ver que si alguien se merece el calificativo de "maquiavélica" es la Iglesia antes que el propio Maquiavelo...

No es de extrañar que un autor teatral, contrario al sistema, tan eclesial, de la «moral de la virtud», para atacar esas ideas pusiera en boca del «pérfido» Maquiavelo la famosa frase que, paradójicamente, tenía más en común con las ideas de la misma iglesia que había desacreditado a Maquiavelo. Un curioso caso de «injusticia poética».


Como podemos ver la historia de la frase «El fin justifica los medios» contiene mejoras de la frase original, problemas de traducción, falsas atribuciones de autoría, personajes de ficción, descontextualización, minería de citas, falacia del hombre de paja y cambios intencionados para cambiar por completo el sentido de la frase con el objetivo de desacreditar y hacer daño. Todo un compendio de lo que hemos estado viendo hasta aquí resumido en esas cinco palabras que, desde hace siglos, se vienen citando de forma errónea.

6 comentarios:

La navaja en el ojo dijo...

Replanteo lo que acabo de poner en el otro post: hay que tener muchísimo cuidado con lo que se dice, pues cualquier frase que se nos ocurra citar puede estar mal empleada o no ser la original. Muy instructivos todos los posts. Enhorabuena.

Elperejil dijo...

Muchas gracias por el comentario... y sí que hay que tener cuidado al citar y, como bien dices, cuando te citan... y eso seguro que lo saben muchos actores o gente de todo tipo a la que entrevistan en medio escritos y luego se encuentran con frases que no dijeron u otras fuera de contexto...

Y lo de la minería de citas seguro que se puede ver en muchos blogs en cuanto la cosa se pone "calentita", con los comentaristas rastreando lo que han dicho sus oponentes para sacar sus frases y desacreditarlo... de eso seguro que tienes experiencia (por sufrirlo, digo)...

Bueno, justo ahora tengo que irme de viaje unos días... a ver si el viernes respondo al otro comentario y encuentro algo del alemán ese. No había encontrado ninguna y estaba un poco apurado de tiempo, y por eso lo dejé pelado de ejemplos. Eso sí, muchas de esas citas fuera de contexto las usa Elisabeth Dilling, una "famosa" teórica del antisemitismo, bastante filonazi, de la que desgraciadamente aún se pueden encontrar cosas en internet. Es fácil citar los primeros libros de la Biblia y el Talmud fuera de contexto al tener un montón de contenidos históricos y aplicados a situaciones concretas donde ocurren matanzas o se toman decisiones extremas que se pueden sacar de contexto fácilmente, como lo de que tras la toma de una ciudad tienen derecho a matar a todos los hombres y violar a las mujeres... cosa que sólo describe la alución de un líder tras una batalla concreta (y ya le llega) y no está dando un consejo general... y muchas más habrá así.

Lola Mariné dijo...

El pobre Maquiavelo se llevó la fama mientras otros "cardan la lana"...
Saludos.

elperejil dijo...

Efectivamente Lola... y, encima, el pobre fue encarcelado y torturado por los Medici (muy vinvulados a algunos Papas y a la corrupta iglesia católica de la época) y acabó siendo expulsado de su amada Florencia... qué poco "maquiavélico" resultó ser Maquiavelo, realmente...

sue dijo...

Me gusta tu Blog y los temas que tratas. Seguiré por aquí.

Un saludo.

elperejil dijo...

Muchas gracias Sue, comentarios como el tuyo, aunque sencillitos, animan a seguir escribiendo. ;)