miércoles, 18 de noviembre de 2009

¿Steadicam o cámara al hombro?

Esta pregunta no se refiere a si es mejor usar uno u otro de esos recursos a la hora de mover la cámara, sino a cuál de ellos reproduce mejor nuestra experiencia subjetiva a la hora de caminar, correr, saltar…

De buenas a primeras podría parecer que la respuesta más lógica es la cámara al hombro, pues nuestra cabeza está sobre los hombros y, por lógica, una cámara colocada junto a ella sería lo que mejor imitaría nuestra visión mientras nos movemos.

Sin embargo esto no tendría en cuenta un trabajo de colaboración que realizan el sistema visual y los sistemas vestíbuluares del sáculo y el utrículo (en el anterior post se explica su funcionamiento), encargados de registrar los cambios de aceleración tanto en el eje vertical como horizontal.

El reflejo vestíbulo-ocular
Probad a fijar la vista en una palabra cualquiera de este texto. Luego moved la cabeza un poco, agitadla ligeramente hacia los lados y hacia arriba y abajo; veréis que, pese a esos continuos movimientos, seguís leyendo perfectamente la palabra sin necesidad de volver a fijar la vista sobre ella conscientemente. Esto ocurre gracias al reflejo vestíbulo-ocular.

Cuando nuestra cabeza de mueve hacia un lado o hacia arriba o abajo (o en una combinación de ambos) el sistema vestibular registra los cambios de aceleración provocados por esos pequeños movimientos e, inmediatamente, envía una orden al músculo que mueve los ojos para que contrarreste cada uno de esos movimientos con otro idéntico en el sentido contrario. Así se equilibra nuestra visión en medio de las continuas sacudidas y titubeos que nuestra cabeza hace constantemente.

La base neural de este reflejo la podéis ver en este diagrama:


El movimiento es registrado por los sistemas vestibulares y de ahí salen señales que, tras hacer sinapsis (esto es, resumiendo mucho, que una neurona provoca la activación de otra) en varias zonas del tronco cerebral, llegan hasta el músculo oculomotor, haciendo que se mueva en el sentido contrario al registrado en el vestíbulo.

Así, si los otolitos se mueven hacia la izquierda, el músculo oculomotor hará que el ojo se mueva, exactamente el mismo tiempo y con la misma intensidad, hacia la derecha; lo mismo arriba y abajo, o en diagonal. Al tratarse de señales eléctricas esto ocurre a una enorme velocidad, permitiendo que podamos fijar la vista en un punto mientras corremos (si no sería difícil mantener el equilibro), leer mientras vamos en un tren y, sobre todo, conseguir que nuestro campo visual se mantenga estable pese a los pequeños movimientos de cabeza que, inevitablemente, se producen cuando caminamos o corregimos nuestra posición al estar en reposo.

Por supuesto, este sistema, al ir a nivel subcortical, es «inconsciente» y no está sujeto a nuestro control; de hecho, no podríamos dejar de hacerlo aunque quisiésemos. No tiene nada que ver con las órdenes conscientes que le damos a los músculos que controlan los ojos para fijar la vista en un punto y otro y, sin que nos demos cuenta, se suman a dichas órdenes, corrigiendo y ajustando el movimiento consciente del ojo a las pequeñas variaciones en el campo visual que puedan provocar las pequeñas sacudidas de la cabeza o el cuerpo. Hacer estos movimientos oculares de forma consciente sería una verdadera pesadilla, y nuestra vista sería muy poco funcional en movimiento.

Resumiendo
Así, nuestra vista no se comporta como una cámara al hombro, que sufre y registra todos los movimientos, sino como una steadicam, que corrige esos movimientos para dar una mayor estabilidad a la imagen.

Por eso, la cámara el hombro no es lo ideal para representar nuestra visión subjetiva (para eso es mejor la steadicam), pero sí tiene su utilidad como recurso bien cuando queremos representar eso, alguien con una cámara al hombro (caso de REC), para emular el estilo de los reportajes, grabados con esas cámaras al hombro (como hace Paul Greengraas en muchas de sus películas), para dotar de violencia y sensación de caos a lo que estamos viendo (como se hace en algunas escenas de batalla o peleas) o para alguna otra diablura que se le pueda ocurrir al director. Pero, para emular la visión subjetiva del ser humano, lo más exacto sería usar una steadicam. Un buen ejemplo es esta impresonante escena de «Uno de los nuestros», en la que, literalmente, acompañamos a Henry Hill en su metafórica entrada a un club que, de alguna manera, también resume su trayectoria vital hasta el momento.

15 comentarios:

Vicisitud y Sordidez dijo...

Este era un tema que se nos subrayó en la ECAM: si querías usar la cámara al hombro, que nadie pensase que eso recreaba mejor la experiencia subjetiva.

Es otro tipo de recurso expresivo. Eso sí, bien hecha, me gusta más que la steady.

Elperejil dijo...

La cámara al hombro, mal usada, es mareante y cutre.

Pero bien usada y combinada con un buen montaje (esto se suele olvidar y, como bien sabrás, es fundamental), puede ser una verdadera maravilla. Ahí está nuestro amigo Bauer para demostrárnoslo... o algunos capítulos de "Sin tetas no hay paraíso", sin ir más lejos. ;)

La navaja en el ojo dijo...

Qué pelota eres, Perejil, jajaja.

Bueno, al tema del post. Me encanta que señales esto (ahora hago yo la pelota) porque me cansan mucho esas personas que creen que hay cierto tipo de cine que es más realista, no porque refleje hechos que ocurren en la realidad, sino porque cree que su forma de representarlos es más cercana a la percepción visual humana. Y, claro, esa gente abogará por la cámara al hombro. Cuando Bazin buscaba ese realismo tan exagerado ya se vio que era más que imposible. Así que, véndanme la cámara al hombro como lo que quieran, pero no como realista. Si vuelvo a encontrarme con la discusión, les pondré un enlace a este artículo.

Me surge también una pregunta: ¿cuando vamos en un coche y nos mareamos, nos viene bien mirar por la ventanilla por lo que explicas ahí, que el ojo se estabiliza? ¿O no tiene que ver? Sé que los órganos del equilibrio están en el oído, pero quizá esté relacionado de alguna forma.

Elperejil dijo...

Muuuuy pelota, jaja... mi "picotismo" no es que sea cero, es que está en números rojos. ;)

Otra prueba de que la cámara al hombro es poco realista es "El proyecto de la bruja de Blair"; si la realidad fuese así, cada vez que corriésemos 50 metros por el monte acabaríamos mareadísimos y con ganas de echar la pota; esa peli sí que es un mal uso de la cámara al hombro. Sin embargo, en muchas otras se usa de forma genial, precisamente cuando no quieren emular nada y sólo es un elemento de estilo más (como las de Paul Greengrass).

Respecto a lo del mareo en el coche (o un avión, montaña rusa, etc), éste puede producirse por dos razones fundamentalmente (estando sanos, claro):

- Por la diferencia de información entre los sistemas del oído medio encargados de la aceleración y el equilibrio (sáculo, utrículo y canales vestibulares) y el sistema visual. O sea, que el cerebro recibe informaciones contradictorias de uno y otro y eso le causa una extraña sensación de mareo. Es lo típico que nos pasa cuando estamos quietos en un tren y comienza a moverse otro a nuestro lado; nos da la impresión visual de que nos movemos, pero el oído interno dice que no... y mareillo. Lo mejor es mirar para otro lado para que la información no se contradiga.

- Por que el exceso de movimiento y acabe por producir una verdadera saturación de información o que los otolitos y la endolinfa de los canales semicirculares acumulen tal inercia que se acaben por mover sin una total sincronía con el exterior. Esa sobrecarga (y también la consiguiente pérdida de sincronización con la vista) nos causará un mareo aún más continuo y molesto que el otro.

A eso únele otro fenómeno relacionado con la aceleración. Los otolitos del sistema vestibular registran la aceleración, no la velocidad; así que informarán de ello mientras el coche esté acelerando, pero una vez llegue a una velocidad estable dejarán de sufrir la inercia y, por ello, dejarán de mandar información; para ellos, estamos "quietos" (o sólo sufriendo las pequeñas variaciones de aceleración, pero no la velocidad general). Sin embargo nuestra vista verá pasar todo a un montón de velocidad... así que ahí tenemos otra contradicción informativa que invita al mareo.

Fijar la vista en un punto lejano ayuda un poco pues el movimiento general de ese punto (que está, por paralaje, relativamente fijo) parece más "quieto" (y experimentará los mismos patrones de pequeñas aceleraciones que nosotros... no como algo que haya dentro del coche, que estará "demasiado quieto") que un punto más cercano, que estará en fuga, haciendo así que la información del vestíbulo y de la vista son más semejantes... y disminuyendo un poco el mareo.

Sin embargo nuestro sistema nervioso puede aprender y, con el tiempo, y a base de viajar y andar en esos medios (unos antes que otros, claro) se adaptará y sabrá reaccionar a esas situaciones ignorando un poco el puteo de esos continuos cambios de inercia. Me acuerdo que, en una época que viajaba mucho en autobús, al principio no era capaz de leer en los buses pues me mareaba un montón, pero el final era capaz de hacerlo sin problema.

Bueno, espero no haberme enrollado demasiado y que haya quedado algo claro... si no, pues pregunta más, que estaré encantado de responder. :)

La navaja en el ojo dijo...

Todo clarísimo y, encima, puedo relacionar los dos temas diciendo que me mareo lo mismo yendo atrás en un coche que viendo una peli de Greengrass o una entrega de [REC] cerca de la pantalla de cine.

Elperejil dijo...

Dios mío, ¿te mareas tanto en los coches? :P

Por cierto, desde que conduzco me pasa lo mismo. Antes no me mareaba mucho yendo atrás (me solía tocar muchas veces) pero, ahora, por la falta de costumbre, me mareo un montón.

Daniel Domínguez dijo...

Me parecen muy interesantes todas las reflexiones en torno al movimiento de cámara (steady/camara al hombro), pero creo que podría contemplarse ese movimiento no sólo como una experiencia subjetiva o como una expresión metafórica (un ejemplo perfecto el de "Uno de los nuestros"), sino también como mirada sobre lo que se cuenta, o dicho de otra forma, como puesta en escena de una proximidad (o intimidad) con la experiencia vital del protagonista a lo largo de toda la película, pongamos por caso "El hijo" o "El niño" (o cualquiera) de los hermanos Dardenne, o como un artefacto escénico destinado a mantener e incrementar el suspense al tiempo que se muestra una imagen barroca del mundo en que la historia va a desarrollarse como el plano secuencia inicial de "Sed de mal". En fin, sólo por añadir alguna vertiente a un artículo tan productivo.

Lola Mariné dijo...

Pero bueno ¿qué es la steadycam?

Elperejil dijo...

Muchas gracias por el comentario, Daniel, pues además aporta cosas muy interesantes a la entrada.

Aunque hoy parece estar más de moda la cámara al hombro, la steadicam, por ese movimiento más pausado y contenido, es cierto que da ese componente más poético y de suspense a la imagen (por el tipo de movimiento, más allá de que refleje de forma más o menos natural nuestra experiencia); ambas son buenas herramientas si se saben usar bien, pese al abuso que se hace de ambas a veces. Quizá encontrar ejemplos con la steadicam sea más dífícil, y los dos que aportas son muy buenos.
También me viene a la cabeza "El arca rusa" de Sokolov, ese complejo experimento en que toda la peli es un único movimiento de steadicam y, a la vez, un largo viaje hacia el pasado y el interior del alma rusa.

Por cierto, la escena que elegí de "Uno de los nuestros" me trae recuerdos muy especiales, pues fue la que usasteis para el examen de acceso a la Escuela de Imagen el año que me presenté... aprobarlo, como ya sabes, sí que fue uno de los "punto de giro" cruciales en mi vida. Así que esa escena de "Uno de los nuestros" me resulta también muy significativa por motivos personales.

Elperejil dijo...

Lola, gracias por comentar, una vez más... y por preguntar.

La "steadicam" es un soporte para la cámara, que va engachado por un arnés al cuerpo del operador de cámara y luego lleva un sistema de contrapesos para que, al moverse el operador, la cámara mantenga una gran estabilidad.

En este artículo de la wikipedia podrás leer más sobre ella y ver algunas fotos de la misma; también tiene una lista de pelis en que se usa de forma notoria.
http://en.wikipedia.org/wiki/Steadicam

carlos dijo...

Cuestión de status y de sentido del tacto. No es lo mismo caminar entre piedras que sobre una alfombra de algodón de ocho centrímetros de espesor; Lo primero es para el cine sin recursos, lo segundo para el que tiene medios. ¿quieres una sala llena de gente? Pon una alfombra roja a la entrada.


La retórica desnuda al orador. Hoy más que nunca, lo subjetivo tiene que ver con la persuasión, con el masaje, con entregarse a los deseos del otro. Hoy el cine es más movimiento externo que interno, ahora más que nunca el espectador es sujeto activo de la ficción. Para eso paga. Lo saben los directores y tratan de que sea su retina la que se mueva de que el movimiento ponga en alerta a su cerebro para "mantener el orden"... mientras... no piensa.

Y, supongo que hay algo más. Algo que tiene que ver con el cine de director o el cine de actores; con presupuestos y con técnicos, con entregar tu historia al iluminador o al montador.

Travelling, el viaje a través del espacio y el tiempo unificado. El movimiento físico simulado desde la pantalla para el sedentario deborador de palomitas. La aventura del instante. Viaje, muchas veces, a ninguna parte.

El travelling es la fuga de uno mismo. Un pequeño juego de niños, de disfraces.

Si quieres ser otro súbete a su punto de vista y camina, viaja... huye.

Elperejil dijo...

Como dice Carlos, hoy es cuestión de lenguaje.

La Steadicam nació como una alternativa más rápida y, en teoría, barata a las dollys y sus railes, o a las grúas y brazos que se usaban para mover las cámaras. Además, podría hacer movimientos imposibles para una dolly tradicional, como esos largos travellings a través de pasillos y escaleras de "El Resplandor".

Sin embargo al final lo que añadió fue otro estilo de movimiento que se el puede impulsar a la cámara.

Una herramienta más para narrar historias o sensaciones a través de la imagen.

Anónimo dijo...

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Elperejil dijo...

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Anónimo dijo...

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