jueves, 12 de agosto de 2010

Los «orígenes» de «Origen»

«Una extraña historia, sí, pero debo pediros que dejéis a un lado vuestra incredulidad,
pues son los sueños los más grandes de entre todos los magos, ¿o no es así?»
(Luciano de Samosata)


AVISO: se desvelan elementos claves de la trama y los personajes de la película «Origen», así que si no la habéis visto, pues mejor que no leáis esto a no ser que os dé igual que os destripe unas cuantas cosas.


«Origen» («Inception», en inglés), el reciente estreno de Christopher Nolan, es una clásica película « de misión». A una persona se le encarga la misión, reúne a un grupo, la planean y la llevan adelante. Puede ser una misión bélica, como en «Doce del Patíbulo”; una estafa, como en «El golpe»; un robo, como en «Rififi» u «Ocean’s 11»; o cualquier otra cosa. En este caso el protagonista se dedica al espionaje industrial, robando ideas directamente de la mente de sus víctimas. Para ello emplea una tecnología que le permite introducir a su víctima en una especie de sueño prefabricado por él y su equipo (ellos no se introducen en los sueños de nadie, como erróneamente se ha dicho en algunos sitios), a través del cual consiguen acceder a las ideas guardadas en la mente de la víctima. Pero en este caso se les presenta un desafío mayor. No se trata de robar una idea, sino de implantar una, algo para lo que deberán combinar el robo con la estafa: la creación de una historia que persuada a la víctima a aceptar esa nueva idea como propia. Se podría decir que los personajes de «Mad Men», publicistas, trabajan en algo parecido: introducir ideas en la mente de otras personas, pero de una forma más indiscriminada y al por mayor. En el caso de esta película se trata de algo más quirúrgico, una idea muy concreta en una mente muy concreta.

En paralelo a esa trama principal de misión, discurre otra, muy importante en la historia, que es la del personaje protagonista, interpretado por Leonardo DiCaprio, que ha de lidiar con el recuerdo de su mujer fallecida y los sentimientos de culpa que su muerte le provocan… sentimientos que se cuelan en los sueños que ellos provocan a través de la imagen de Mal, esa mujer muerta; un ser formado de recuerdos y culpa, que puede irrumpir en el momento más inesperado de forma muy destructiva. Un riesgo añadido.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que en «Origen» no aparece ni un solo sueño en el sentido estricto. Todas las escenas que vemos en los diferentes niveles de los «sueños» (se juega mucho a lo de un sueño dentro de un sueño) no son verdaderos procesos oníricos, sino construcciones artificiales creadas por los protagonistas para poder acceder a los secretos y sentimientos de sus víctimas, o para persuadirlas de que tomen ciertas decisiones. Como tal, están muy bien organizados y siguen una lógica bastante realista, muy alejada del verdadero lenguaje onírico de los sueños.

En la serie de entradas que, a partir de enero de este año, dediqué al mundo de los sueños y el cine, vimos que había directores que se inspiraban fielmente en ciertas teorías sobre la interpretación de los sueños, ilustrándolas de manera cinematográfica. Tal es el caso de Hitchcock o Fritz Lang, que con «Recuerda» y «La mujer del cuadro» realizan una verdadera exégesis de las ideas freudianas, o de Fellini, que con «Ocho y Medio» lleva adelante una sesión de psicoanálisis jungiano. Otros autores se han desligado más de las teorías concretas y han preferido usar la fenomenología del sueño para crear imágenes y situaciones que trasciendan la mera realidad, como Dreyer en «Vampyr», Wojciech Jerzy Has en «El manuscrito hallado en Zaragoza» o Luis Buñuel y David Lynch en casi toda su filmografía, por sólo citar unos pocos. Otros han usado la excusa del sueño y lo onírico para crear imágenes que pretendidamente se alimentan de ese mundo pero que tienen más que ver con la pura fantasía y un esteticismo un tanto exagerado, como el caso de «La ciencia del sueño» o «Lovely Bones», cuyas secuencias de sueños son muy poco oníricas. Un caso diferente es «Olvídate de mí» que, aparte de suscribir la teoría neurológica de que los sueños sirven para fijar la memoria, crea toda una serie de sueños que, en general, responden muy bien al verdadero funcionamiento de estos.

Para más información sobre los anteriores autores y esas películas, así como las teorías y fenómenos en las que se basan, os aconsejo leer esa serie de entradas en las que anteriormente abordé, con mucho más detalle, el mundo del dormir y el soñar.

En «Origen» los sueños son presentados casi desde el principio como algo falso y construido por un «arquitecto de sueños», con su propia lógica y funcionamiento. Para crear esa realidad de la película, y pergeñar sus normas, límites y potencialidades, Nolan no participa de ninguna teoría o escuela en concreto, como si hicieron Hitchcock, Lang o Fellini, sino que es completamente ecléctico y toma elementos de la teorías freudiana, jungiana y lacaniana, de las cognitivas, de la fenomenología clásica de los sueños y de la neurología más básica, e incluso tira de algunos mitos y falsas concepciones sobre el sueño y la mente humana. Con todo ese material el director y guionista construye su propia realidad fílmica que, en la película, queda bastante clara y funciona muy bien a la hora de crear una historia muy entretenida y, por momentos, visualmente fascinante.

Con esta entrada, más que una crítica, lo que planteo es una pequeña deconstrucción; ir aislando los diferentes conceptos sobre el sueño que se aprecian en la película para ver cuál es la procedencia de todas esas ideas que, a lo largo de los años, la cultura habrá ido introduciendo en la cabeza de Nolan. O sea, que, usando la terminología de la película, intentaré buscar los «orígenes» de «Origen».

Las antiguas teorías sobrenaturales
Hoy, casi todo el mundo tiene una visión racional de los sueños: están provocados por nuestra propia mente y, por lo tanto, son íntimos y privados, blindados a las intromisiones de otros. Sin embargo, en el pasado, se creía que nuestros sueños eran lo contrario: el lugar por donde seres de otros planos espirituales y demás fuerzas sobrenaturales, demoníacas o divinas, tenían acceso a nuestro yo. A través de ellos los dioses nos revelaban su voluntad y nos advertían de fatalidades, o éramos tentados y atacados por demonios, o los ancestros y demás difuntos se mantenían presentes en nuestra memoria. En resumen, los sueños eran la puerta de entrada de otros —dioses y espíritus— a nuestra mente.

Freud decía que el ser humano era un «dios con prótesis»: puede lograrlo casi todo con ayuda de la tecnología. Así que no es raro que, al menos en la ficción, el hombre y su tecnología hayan jugado a emular a los antiguos dioses y entes sobrenaturales, consiguiendo la llave de acceso a los sueños. Una idea muy atractiva, ya presente en otras películas (las citadas «Dreamscape» y «La celda», entre otras) y que aquí Nolan recicla para crear un grupo de personajes que utilizan los sueños para robar información… o crearla.

Y, ya que hemos citado a Freud, continuemos con él.

Psicoanálisis freudiano
Ya vimos en una entrada anterior que el papel de Freud, por discutibles o equivocadas que nos puedan parecer sus teorías, o por muy basadas en otras anteriores que estén, es fundamental para entender en la visión popular que hoy se tiene de la mente y los sueños.

Freud organizó la mente humana en varias estancias. En su primera tópica (o distribución de esas estancias) éstas eran el consciente, el preconsciente y el inconsciente, siendo éste último el lugar donde se escondían nuestras frustraciones, deseos reprimidos y demás traumas. No es que Freud fuese el primero en acuñar ese término, que se puede rastrear hacia atrás hasta el siglo XVIII, y con un sentido muy similar, pero sin duda fue el que mejor lo encajó dentro de una teoría más amplia y lo difundió a nivel popular de una forma casi universal. A partir de él casi todo el mundo sabe lo que es el inconsciente y a lo que cualquiera se refiere al hablar de él, y también que los sueños son la mejor vía de acceso al inconsciente.

Nolan habla del inconsciente y también usa los sueños, pero no tanto para entrar en él como para irrumpir en la mente en sí misma, concebida ésta como un todo. Y la estructura de la mente, en «Origen», no sigue las tópicas freudianas (la ya comentada de «consciente-preconsciente-inconsciente» o la posterior del «yo-ello-superyo») sino con una estructura más deudora de Lacan y otros teóricos, como veremos más adelante.

En la película el inconsciente no es tanto un lugar donde se acumulan deseos reprimidos y no satisfechos, como una especie de puerta de atrás por donde entrar a las ideas que, conscientemente, nuestra mente quiere guardar y proteger de los demás (no de sí misma, que sería lo realmente freudiano).

También, siguiendo con los conceptos que Nolan parece tomar prestados de Freud, resulta muy simpático el papel que asigna a las «defensas» de la mente. En la teoría psicoanalítica original, estos son los procesos que usa el consciente para mantener a raya el contenido del inconsciente (o el «yo» para mantener quietecito al «ello»), tales como la represión, la sublimación, la expresión simbólica, etc. En la película, las defensas, que la potencial víctima ha desarrollado gracias a un entrenamiento específico, son toda una serie de tipos armados hasta los dientes que aparecen en el sueño y que no dejan de ser producto de su actividad mental, por lo tanto irreales… así que matarlos no es amoral, algo que agradecen nuestros héroes a la hora de cometer alegres carnicerías sin ningún tipo de conflicto ético. Estas defensas, de las que volveré a hablar más adelante, intentan eliminar a toda costa a los intrusos en el sueño en cuanto los detectan, como si de glóbulos blancos o anticuerpos a la caza de un virus se tratasen.

Otro elemento que, pese a la importancia que tiene para Freud y todo el psicoanálisis en general, no está presente, es el carácter simbólico de los sueños y su contenido. A través de la interpretación de esos símbolos el psicoanalista intenta desentrañar el significado último del sueño y, así, acceder al inconsciente de la persona. Sin embargo, en «Origen» los símbolos, tan presentes en otras películas con contenido onírico, están ausentes casi por completo. Como mucho podemos ver algo así en un tren que irrumpe en medio de una calle y que representa, más que simboliza, un acontecimiento relacionado con la muerte de Mal, el personaje que interpreta Marion Cotillard, la esposa fallecida del protagonista. Pero aquí no hay el típico enmascaramiento del significado que, según Freud, se suele dar en los sueños (como esas líneas que un tenedor dibujaba sobre el mantel que, en la película «Recuerda», representaban la muerte de un ser querido en un accidente de esquí) y el sentido de ese tren es bien directo y claro, mucho más cercano a un recuerdo que a un símbolo.

Siguiendo con ese personaje, Mal, en él sí que encontramos un eco ligeramente freudiano cuando, a través de su mente de su marido, se cuela en esos sueños prefabricados con una actitud agresiva y destructiva que pone en peligro toda la misión. El modelo de mente de Freud es energético. Una serie de estancias entre las que circula la energía que se genera por las pulsiones y deseos insatisfechos. Esa energía ha de ser descargada o liberada de algún modo. Y para eso están los sueños, para darle salida de forma disfrazada y simbólica. El personaje de Mal es eso: energía. Sería tentador relacionar este personaje con el Thanatos, la pulsión de destrucción que Freud teorizó que existía en nuestro interior, sin embargo no es así. Ni siquiera está relacionada con un deseo insatisfecho, y en eso Nolan se aparta un poco de la lógica freudiana para volver a una psicología un poco más convencional: Mal es la energía creada por los sentimientos de culpa de su marido, el personaje de Leonardo DiCaprio, que se siente responsable por su muerte; una energía que se escapa del fondo de su mente y se manifiesta en los sueños de forma destructiva.

Eso sí, no es algo reprimido y enterrado en la mente del marido, pues él conoce perfectamente las razones de ese sentimiento de culpa. La forma de presentarse este conflicto, consciente y sin apenas simbolismo, no es muy freudiana, pero podría asociarse a otras corrientes derivadas del psicoanálisis, como la de Adler, las humanistas o las cognitivas, que abogaban por una interpretación más directa y evidente del contenido de los sueños. Sin embargo, lo que sí es muy freudiano es la forma en la que resuelve el conflicto: su verbalización ante un tercero, en este caso la arquitecta de sueños interpretada por Ellen Page, y que aquí asume el rol de terapeuta. Freud postulaba que esa verbalización de los conflictos ocultos liberaría esa energía contenida en la mente, sanando así al paciente. En «Origen» es precisamente ese momento, al contar el personaje de DiCaprio toda la historia sobre la muerte de su mujer y sus sentimientos en relación a ella, cuando se resuelve el conflicto personal de ese personaje y se cierra esa parte de la historia. Un clímax muy freudiano.

Otras corrientes psicoanalíticas
Ya vimos como la falta de simbolismo remite a corrientes de la interpretación de los sueños posteriores a Freud, tanto psicoanalíticas como de otras escuelas de pensamiento. Veamos que otro par de elementos parecen tomados de las teorías psicoanalíticas no freudianas.

Jung postulaba que cada persona que aparece en nuestros sueños cumple una doble función simbólica: por una parte representa la visión que tenemos de esa persona y, por otra parte, representa una parte de nuestro yo. Así, si soñamos con nuestro jefe haciendo putadas, por un lado estamos manifestando que nos parece un canalla, pero también estamos viendo en él una parte de nosotros mismos que no nos gusta, la que, por presiones laborales, quizá nos lleve a no ser siempre tan buenas personas como desearíamos; nuestro lado malo y agresivo.

En «Origen» podemos ver ambas funciones en varios momentos. Por ejemplo, el personaje que interpreta Tom Berenger, el padrino de la víctima, en los sueños representa la visión que ésta tiene de él: alguien ambicioso en quien no confía demasiado. Por otra parte, como vimos al hablar de Mal, cuando la mente de su marido la hace aparecer en los sueños, realmente no se trata de ella misma ni de la visión que él tiene de ella, sino de una parte del yo del marido que se siente culpable por su muerte.

También resulta muy junguiano lo de que, si bien el espacio del sueño es artificial y creado por un arquitecto de sueños, está poblado por personas que surgen de la mente de los soñantes, especialmente de la víctima; o sea, que son parte de su psique, sus particular visión sobre los otros y sobre sí mismo. Y esas personas oníricas se irán haciendo cada vez más agresivas y suspicaces contra los intrusos, según el sueño avanza y van dándose cuenta de que ahí pasa algo raro. El extremo son las «defensas» armadas hasta los dientes de las que ya hablamos, y que Jung vería como nuestra ira y rabia —bien entrenadas y equipadas, eso sí— al constatar que nuestro yo más íntimo está siendo invadido.

Dentro del escaso simbolismo psicoanalítico que utiliza «Origen» sí podemos ver la presencia de un símbolo muy jungiano, capital dentro de su sistema de arquetipos, el que para él reprensenta la mente y el inconsciente: el laberinto. Se insiste, varias veces, en que los arquitectos de sueños han de ser buenos émulos de Dédalo (la prueba que le pone DiCaprio a Ellen Page es que dibuje un laberinto) y que las estructuras que construyen, para imitar los sueños y confundir la mente de sus víctimas, son laberintos.

Dentro de esto, un caso excepcional es la capacidad que Nolan otorga a uno de los miembros de la banda: la habilidad de «disfrazarse» oníricamente adoptando la forma de otras personas dentro del sueño (como la de ese padrino), algo que les resultará de mucha utilidad para embaucar a la víctima.

Lacan propuso una vuelta a Freud, aunque también añadió de nuevos elementos y constructos teóricos al psicoanálisis, todo ello muy mal estructurado y con una jerga y una forma de expresarlo tremendamente enrevesada y pedante, algo que hechizó y sigue hechizando a muchos presuntos intelectuales que necesitaban desesperadamente dárselas de tíos listos. Lo más interesante de Lacan —y que no es completamente original de él, pues muchos otros pensadores, como Saussure o Vigotsky, lo han planteado de diferentes formas— es su idea de que la mente humana tiene una estructura lingüística. Y eso se ve en la película, pues los sueños se construyen de una forma lógico-lingüística, tomando la forma de oraciones subordinadas que se van generando unas dentro de otras.

En la crítica se ha usado mucho el símil de las muñecas rusas para explicar la estructura de los sueños que aparecen en la película, el cómo uno va conteniendo dentro de otro, y otro nuevo en al anterior, y así hasta cuatro niveles. Sin embargo, a mí me gusta más el símil lingüístico, con una frase subordinada que se abre dentro de otra, completando y ampliando su significado, y así una y otra vez hasta completar un único mensaje final: esa idea que se trata de introducir en la mente de la víctima.

La fenomenología clásica de los sueños
Como ya hemos ido viendo, muchos de los rasgos más distintivos de nuestros sueños están ausentes de «Origen». Así, apenas podemos ver la característica yuxtaposición de elementos que nada tienen que ver unos con otros, tan querida del surrealismo, ni los cambios inesperados en el espacio circundante o en las personas que nos rodean, ni las conexiones ilógicas y extrañas que se dan en nuestros viajes oníricos. Esa ausencia de la lógica de los sueños viene justificada por el hecho de que los sueños que vemos en la película son artificiales, construidos por nuestra banda de ladrones de ideas para acceder a la mente de la víctima.

Del onirismo surrealista sólo quedan algunos elementos visuales que tienen más que ver con la arquitectura que con la lógica o la conducta de las personas que se mueven dentro del sueño. Así podemos ver lugares que parecen inspirados en las prisiones imaginarias de Piranesi o en los espacios paradójicos de Escher, ver juegos de espejos con reflejos infinitos que se vuelven reales, o disfrutar de la espectacular escena en la que París se pliega sobre sí misma. Todo en función de la creación de esos junguianos laberintos de los que ya hemos hablado.
Resulta muy simpático el uso que hacen de lo que llaman «la patada», que emplean para despertarse de esos falsos sueños. Por lo que explican, el término hace referencia a esa especie de patada o agitación que experimentamos a veces cuando nos estamos quedando dormidos y que hace que nos despertemos inmediatamente. Es un tipo muy específico de mioclono, o movimiento muscular incontrolado, que se da exclusivamente durante las fases previas del sueño y que es algo corriente y nada patológico. Otro tipo de mioclonos, como el síndrome de piernas inquietas, pueden aparecer en fases más profundas del sueño, pero ya se considerarían como síntomas de un trastorno y no serían tan normales. En la película, aunque le llamen «patada», por su parecido a ese mioclono en concreto, no tiene nada que ver con eso. Lo que realmente hacen es provocar una situación de elevado estrés dentro del sueño (la muerte, un impacto brutal) que, a su vez, causa un exceso de activación y alarma en el cerebro que, de inmediato, nos despierta. De hecho, si nos fijamos, cuando nos despertamos en medio de un sueño, la transición al estado de vigilia es más rápida y eficiente (pues la mente ya estaba con cierto funcionamiento) que cuando nos despertamos poco a poco y en medio de la modorra sin recuerdos del sueño profundo.

Otro elemento tomado de nuestra experiencia cotidiana con los sueños es el tema clásico del sueño dentro del sueño, y de cómo saber si estamos soñando o en vigilia. Esto ya aparece en numerosas tradiciones mitológicas (que todo el mundo es el sueño de un dios, por ejemplo), en obras literarias como la paradigmática «La vida es sueño» de Calderón de la Barca, o en teorías filosóficas como la de Descartes. Además, supongo que casi todos habremos tenido la experiencia de despertarnos de un sueño angustioso… sólo para descubrir que aún continuábamos dentro de otro sueño.

Nolan también usa la fenomenología clásica del sueño para hacer ver a los soñantes de que, si bien podemos precisar el final de un sueño o el momento en que nos damos cuenta de que estamos soñando, es imposible fijar un punto de comienzo a ese sueño… sencillamente aparecimos allí.

Normalmente, una persona no es consciente de que está soñando y se ve a sí misma, aunque con una consciencia atenuada (aunque en ese momento, al soñar, no se percibe como tal), participando en una situación plenamente real. Eso se usa en la película, pues la víctima no sabe que está en un sueño… hasta que ese hecho le es revelado —como parte de la treta para insertarle la idea— por uno de nuestros ladrones. Y, desde ese sueño, buceará hacia otro más profundo y, desde ahí, aún a otro más.

Esto nos lleva a otro fenómeno fascinante, el de los sueños lúcidos, ese momento en que somos conscientes de que estamos soñando y, por lo tanto, podemos controlarnos y controlar plenamente lo que nos rodea. Es una sensación fabulosa que, desgraciadamente, dura poco pues nos despertamos enseguida. En la película ese es el constante estado de nuestros ladrones, un sueño lúcido que se consigue prolongar a través de drogas.

En un personaje se da un curioso caso contrario. Mal, la esposa del personaje de DiCaprio, cuando aún estaba viva, al principio de un largo sueño sabe que está soñando pero, al final, acaba por asumir que ese sueño es una realidad. Su esposo, al intentar hacerle ver que eso es sólo un sueño del que debe despertar provocándose la muerte, desencadenará la tragedia al hacer que ella, una ver despierta, acabe por cuestionarse la verdadera realidad y se suicide pensando que así despertará a una realidad superior. La vida es sueño, pues… muy calderoniano.
Indirectamente relacionados con los sueños lúcidos están los «tótems» que aparecen en la película: una serie de pequeños objetos que cada personaje lleva consigo y que sólo él sabe cómo son exactamente y cómo funcionan. Su función es la de hacerles saber si están en la realidad o en el sueño de otra persona (al espectador también le es dado un tótem: el anillo nupcial de DiCaprio, que sólo aparece en los sueños). Esto parece estar inspirado en una técnica de concentración y auto-sugestión que usan algunas personas para lo contrario: provocar sueños lúcidos. Usan ese objeto en la realidad, lo tocan con frecuencia y de forma casi rutinaria para convertir esa conducta casi en un tic, esperando que así, al soñar y no encontrar ese objeto, se den cuenta de que pasa algo raro y acaben por llegar a la conclusión de que están soñando. Eso les permitiría disfrutar de unos minutos de sueño lúcido.

Todos tenemos la experiencia de que el sueño puede integrar estímulos externos a él, vengan del exterior (el sonido del despertador, una voz, el frío, un contacto) o del interior (un dolor o molestia). Igualmente, lo que sentimos en el sueño se percibe de una forma casi «real» pues el mundo de nuestras sensaciones está encerrado en el cerebro. Así, si alguien nos acaricia en sueños, sentiremos una caricia, tal cual en la realidad. Igualmente sentiremos un golpe o dolor… aunque esta sensación nunca será tan intensa como si hubiese sido provocada por ese golpe real; el sueño amortigua esas percepciones cuando son debidas a acontecimientos internos de él, o bien nos despierta inmediatamente. En la película no es así y vemos como el dolor de un disparo se vive con la misma intensidad que en la vida real, cuando realmente no sería así. Sin embargo, ese dolor se amortigua cuando esa persona, que sufre la herida, se queda dormida dentro del sueño y «viaja» a un sueño más profundo en el que ese dolor. Así que Nolan utiliza este fenómeno de forma parcial.

Mitos sobre la mente
En un momento de la película se nos dice que mientras estamos despiertos sólo usamos un pequeño porcentaje de nuestra mente, pero que cuando soñamos la podemos usar toda. Eso, desde el punto de vista científico, es un disparate, y de los gordos. En «Origen» se usa para justificar las espectaculares escenas de lucha que, dentro del sueño, nuestros personajes llevan a cabo gracias a ese poder aumentado de la mente.

Neurología
En contraste con la estricta lógica simbólica postulada por las teorías psicoanalíticas, los más recientes hallazgos de la investigación neurológica del sueño parecen indicar que el azar desempeña un papel muy importante dentro de la producción de las imágenes e historias que nos acompañan por las noches, y que es nuestro intento de imponer lógica y orden en ese caos lo que genera el onirismo.

En la película de Nolan los ladrones intentan controlar ese azar a través de un entorno artificial, un sueño creado por ellos para minimizar el impacto de los hechos aleatorios e imprevistos que genera la actividad de nuestro cerebro durmiente.

Otro fenómeno que toman de la neurología es el hecho de que nuestras percepciones de la gravedad, posición y aceleración están situadas una serie de estructuras en el interior del oído medio (como podéis ver en esta anterior entrada). La droga que utilizan para dormir a la víctima y a ellos mismos no afecta al oído medio, con lo que la percepción de los movimientos en la realidad se transmite al mundo del sueño. Y esto también es válido para un sueño y su siguiente nivel, de tal forma que los movimientos de una persona que está dormida en el primer nivel de sueño y, por ello, tiene un sueño de segundo nivel (ese sueño dentro del sueño) se transmiten a la realidad de ese sueño más profundo. Así, si el durmiente es agitado, toda la estructura de los edificios se agita. Si el durmiente da una vuelta de campana, todo el mundo dará esa vuelta de campana. Y si el durmiente está en caída libre, eso creará en el sueño una completa falta de gravedad. En la película, esto da lugar a toda una serie de espectaculares escenas de acción en la que los personajes han de luchar en medio de un hotel que no para de dar vueltas sobre sí mismo o flotando en el aire.

La experiencia de que el tiempo se dilata y se comprime en el interior de los sueños tiene una gran importancia en la película. Es posible que nos haya pasado lo de quedarnos dormidos y despertar al poco, comprobando en el reloj que apenas han pasado unos segundos… y, sin embargo, en ese breve lapso de tiempo hemos tenido sueños muy largos y complejos. El porqué de esto lo expliqué en la primera entrada de este blog y, en esencia, tiene que ver con que, durante el sueño, al activarse diferentes zonas de nuestro cerebro a la vez, se nos presenta mucha información de forma simultánea. Es al despertar y recordar cuando la organizamos de forma lineal, en una historia, buscándole toda la lógica posible, y por eso puede dar la impresión de que ha pasado mucho tiempo para que toda esa construcción narrativa se haya podido desplegar en una secuencia temporal mínimamente coherente.

En «Origen», según progresamos de un nivel de sueño a otro, el tiempo se dilata más y más, de manera que el soñador pude llegar a tener la conciencia de que ha pasado años y años en esos lugares y, al despertar, sentirse como «un joven en el cuerpo de un viejo», que es como el personaje de DiCaprio se define al recordar un sueño que, en su recuerdo subjetivo, duró 60 años de cronología onírica mientras que, en la realidad, apenas pasaron unas pocas horas. Esto sí que se aproximaría más a una muñeca rusa, un ser dentro de otro ser, una vida dentro de otra vida.

Esto le da una curiosa vuelta a un verdadero arquetipo narrativo que encontramos en muchas mitologías (como el Ossian céltico), obras literarias (como el Rip Van Winckle de Whasington Irving) y tradiciones populares, que es de que mientras en una visión o sueño apenas pasa un breve lapso de tiempo, en nuestro mundo pasan muchísmos años. A veces es por la mera contemplación de una escena o por la participación en una danza o fiesta, como las bodas feéricas de Rhys y Llewellyn, donde unos días de banquete y fiesta se tradujeron en 200 años de nuestro mundo. Otras es el veloz trote de un caballo (símbolo de los sueños y de la transición a otros planos de la realidad) el que dura unos minutos mientras que en nuestro mundo pasan años y años. Esta relación de tiempo, que en la mayoría de las tradiciones suele darse en este sentido, pocos minutos de sueño o visión son muchos años de vida real, en la película «Origen» se invierte (tal como pasa en la visión de Mahoma del paraíso), y son unas pocas horas de tiempo real las que dan lugar a horas y horas, incluso años, de tiempo ónírico.


Los sueños como una adicción
Los que usan de estos sueños artificiales, dentro del mundo de la película, dejan de tener sueños reales. Y esos sueños construidos resultan tan bellos, perturbadores, potentes, ilimitados, que esas personas acaban enganchadas a ellos como quien se engancha a una droga. Vemos esto varias veces y de una forma muy inteligente. La primera es cuando el personaje de DiCaprio está seguro de que la nueva arquitecta de sueños que pretenden contratar, pese a su negativa inicial, va a volver. Lo ha probado y, sabe, una vez se prueba, se quiera más. Él sabe que esos sueños se comportan como una droga.

Más tarde se nos confirma al ver una escena en la que un grupo de personas acuden a un garito que parece un fumadero de opio para soñar todos juntos esos sueños artificiales. Y allí pasan horas, pues esos sueños constituyen ahora su verdadera vida. Un buen simil de la adicción.

Finalmente, nos vamos dando cuenta de que el personaje de DiCaprio es bien consciente de todo ello porque él lo ha sufrido y de forma muy dramática. Él y su mujer se hicieron tan adictos que vivieron, durante largos años de realidad onírica, de espaldas a la realidad... y a consecuencia de eso, ella murió al regresar a la realidad. Un adicto que ha visto hasta donde llegan las consecuencias de su adicción... pero que ha de usar esa misma droga, esos sueños falsos, para completar la misión que le lleve a poder ver a sus hijos y, así, completar su retorno a la realidad, lejos de esa fascinante adicción onírica que tanto dolor le ha costado.

Concluyendo
Multitud de críticos han buscado similitudes e influencias de otras películas, y sin duda las hay, igualmente que las encontraremos en cuentos, novelas, documentales, creencias, mitos, y toda nuestra cultura en general… de Luciano de Samosata a Dark City/Matrix, pasando por Calderón y Freud o Alan Resnais, todo es posible y todo está ahí, todo se habrá ido sumando, poco a poco, de forma consciente o inconsciente, en la mente de Nolan para construir esta película. Personalmente, y dada la temática de este blog, me ha gustado dar un paso más atrás y buscar el origen primero de todas esas ideas basadas en la psicología y la fenomenología de los sueños que podemos encontrar en la película. Y da igual si esas ideas le llegaron a través de otra película, de un libro, un documental o una conversación… o una casualidad; ahí están. Es una suma de conocimientos comunes, a veces errados o demasiado especulativos, que nos llegan a través de la cultura y que se instalan en nuestra mente como una semilla en un prado. De ahí nace una historia, con su propia realidad cinematográfica… y sólo le hemos de pedir que nos entretenga, que nos sorprenda y nos emocione. «Origen» no es un documental sobre la mente o los sueños, ni refleja una visión profunda sobre el tema, tan sólo utiliza todos esos elementos para construir una ficción y llevarnos, durante dos horas y media, a ese fabuloso y artificial sueño ajeno que es el cine.

28 comentarios:

Rafa CG dijo...

Me resulta más interesante tu análisis que la propia película, la verdad :) A mí, por desgracia, me dejó una sensación última bastante apática por las escasas emociones que me produjo, como no sea la de sentirme abrumado por el exceso de verborrea explicativa. Me pregunto si seré el único al que el clímax final no consiguió provocarle el mínimo suspense o tensión, supongo que por lo antipático de los personajes-marioneta al servicio del concepto, sin verdadero desarrollo (resabidillos, graciosetes de manual o misteriosos sin misterio) Tampoco, a diferencia de otras películas de Nolan como "El caballero oscuro", le encontré excesivo talento cinematográfico en la puesta en escena (por cierto, ¡es increíble que sean tan cansinas, confusas y faltas de emoción las escenas de tiros y persecuciones, por dios!) En fin, que la película me parece un artefacto que contiene un buen puñado de buenas ideas para discutir a la salida con la gente, pero como cine es de una resolución tan fríamente mecánica que se me diluye en cuatro gotas, y sosas (y para qué hablar de la contínua y pelmaza música). Una buena decepción, viniendo de quien viene.

Elperejil dijo...

Muchas gracias por comentar, Rafa, y me alegro de que te haya resultado interesante. En esta línea anteriormente comenté otras películas oníricas de más enjundia como «Ocho y medio» (el post se titulaba "Asa Nisi Masa") o "El manuscrito hallado en Zaragoza" (supongo que un fan del fantástico como tú conoce esta peli... y, si no, te va a encantar) y "El ángel exterminador" (el post se titulaba "Ángeles y demonios").

Personalmente la peli a mí me gustó y me lo pasé muy bien viéndola, pues tuve la fortuna de entrar en la historia y de empatizar con los personajes... pero sé que hay muchas cosas cogidas por los pelos y que no deja de ser un producto de puro entretenimiento que carece de la profundidad que quieren buscarle algunos. Y es cierto lo de algunas escenas de acción, que me parecieron muy típorras en cuento al montaje, como los tiros en la nieve o la persecución de coches bajo la lluvia... que contraste con la sencilla y breve pero poderosa persecución bajo la lluvia en "La noche es nuetra"... ésta sí una gran película).
Con lo de la banda sonora, pues lo que pensé es que el músico de la tuba debía de tener unos pulmones decomunales, jajaja... menudos golpes sonoros con los graves.

Elperejil dijo...

tiporras = tipicorras... ¿qué diría Freud de este lapsus? Ay...

Morgan dijo...

Fui a ver la película atraído por el tema que trataba y porque Nolan no deja de ser uno de los mejores directores modernos dentro del circuito comercial americano.

Me ha llamado la atención de tu entrada algo que ya pensé viendo la película, y es que el lenguaje onírico es inexistente en casi toda la película. Yo soy estudiante de psicología y conozco (parte) de la formación e interpretación de sueños, y desde luego Nolan no ha sido atrevido a la hora de navegar en este mundo.
Y otra cosa que no me gusto es el mal uso del lenguaje psicológico que se hace, posiblemente por parte del doblaje..pero pasa muchísimo, el usar "subconsciente" en lugar de "inconsciente"...
En fin, me ha parecido muy interesante tu entrada, te seguiré la pista!

Elperejil dijo...

Gracias por tus comentarios Morgan... y ánimo con esa carrera (qué buenos recuerdos tengo de mi etapa de estudiante... y seguro que las pasé canutas más de una vez, pero al final te quedas con lo bueno).

Es cierto lo que comentas de usar subconsciente por inconsciente... y es un gazapo muy común; de hecho no pondría la mano en el fuego de que en este blog no haya metido la pata con eso alguna vez... si pillas alguno, no te cortes en decírmelo. Agradezco las críticas.

Una vez más bienvenido y bienvenidos serán tus comentarios.

La navaja en el ojo dijo...

Qué alegría haber encontrado esta entrada, pues cuando vi la peli me acordé de ti y pensé que estaría muy bien tener la opinión de un experto sobre cómo Nolan había reflejado los sueños. Sobre todo cuando oí lo de que usamos un porcentaje de la mente, que tanto se había comentado ya que era un disparate.

¿Has llegado a todo esto viendo la película solo una vez? Porque has sacado mogollón de cosas… Joé, casi haces que me guste más la peli, en lugar de lo que creía que ocurriría al someterla a análisis: que perdiese todo el sentido como un castillo de naipes sobre el que soplase alguien, pues así de endeble me pareció nada más verla y pensé que sería mejor no plantearse muchas cosas sobre ella. No sé si me gusta más (o, como dice Rafa, me resulta más interesante tu análisis que la película), pero sí me dan ganas de verla otra vez para ir viendo todos esos detalles con mayor tranquilidad.

Aparte de todo, a mí me quedaron un par de dudas y no sé si sería aquí donde debería preguntarlas o en un foro sobre la película. Una de ellas, sí puede venir a cuento: hablas de las defensas, esos seres que envía el subconsciente, como si fuesen glóbulos blancos, para defender al "organismo" de un ataque externo… me pregunto por qué cuando entran en el sueño que en realidad es de Cillian Murphy, pero él cree que es de Tom Berenger aparecen. Digo yo que si el chaval ya no está alerta porque no cree que sea su sueño, no los enviaría.

Y la otra es que, si DiCaprio y Cotillard creen que han vivido hasta la vejez en ese «limbo» y de hecho vemos un plano en el que son viejos de espaldas, ¿por qué cuando deciden por fin salir del limbo suicidándose y se colocan en la vía del tren son jóvenes?

Otra duda me ha surgido al leer tu texto, ya que en la peli no me enteré bien del funcionamiento del tótem. Yo creía que servía para saber si estabas en vigilia o en sueño. Pero dices que es para saber si estás en el sueño de otra persona o en el tuyo o en la realidad, o sea, que el tótem funcionaría igual tanto en tu propio sueño como en la realidad, entonces mi pregunta es: ¿por qué no se puede soñar que se tiene el tótem?

También estoy de acuerdo con lo que dice Morgan: me llamó la atención que creasen unos lugares para los sueños con un aspecto tan poco onírico y más aún que contratasen «arquitectos» para ello. Y que tuviesen que explicar por qué no valía utilizar recuerdos cuando, luego, recreaban calles de las ciudades tal cual, o sea, sacadas de recuerdos. Si lo que hacen es no utilizar recuerdos para que sea más onírico, entonces el aspecto tendría que ser mucho menos real. En ningún momento me pareció que estuviesen en un sueño, aunque sí entré en la trama más sencilla y me entretuve con las escenas de acción. Por cierto, Morgan: no es el doblaje, yo la vi en v. o. y decían «subconsciente».

Elperejil dijo...

Pues sólo la he visto una vez, sí... y el principio pensé que me iba a olvidar de un montón de cosas, pero parece mentira de la cantidad de cosas que te van viniendo a la cabeza según te pones a escribir; supongo que a ti, al escribir crítica de cine, también te habrá pasado eso más de una vez.

Y muchas gracias por la opinión; me alegra que te lo hayas pasado bien leyendo estos comentarios.

Respecto a las defensas del personaje de Cillian Murphy, me pareció entender que sólo aparecían porque estaba entrenado por otros ladrones de ideas, de tal forma que ante cualquier intromisión aparecería ese mecanismo de defensa, aunque el propio sujeto no sea consciente de ello. Supongo que las defensas del segundo nivel, que aparecen mientras él está dormido, las lanzará su inconsciente... y que Nolan las sóltó, sobre todo, para hacer esas espectaculares escenas de peleas con el hotel dando vueltas. Vamos, que me da la impresión de que las defensas aparecen desde la primera intromisión y en todos los niveles... con la excepción del último, más que nada porque no le convenía, ya que esa resolución pertenece al personaje de Mal.

Lo de que no aparecen como viejos, pues o bien es un fallo o bien es que al hombre la pareció más bonito poner a DiCaprio y a Cotillard de jóvenes, que son mucho más guapos y resultones, y que, además, les sería mucho más fácil interpretar ese crucial momento con sus rostros limpios que con media tonelada de latex encima.
También se podría ver como que ese plano de ellos ancianos no es como vivieron el sueño (en él se mantuvieron siempre jóvenes... a veces, de hecho, soñamos con nosotros más jóvenes... a mí ya me pasa) sino que es como lo ve el personaje de DiCaprio al recordar ese momento... aún con apariencia joven eran dos ancianos... una especie de visión subjetiva.

Con lo del totem a mí me pareció entender que era para saber si estabas en el sueño de otro (y te estaban intentando "invadir"), pues si conoces el totem podrás representarlo de forma idéntica en tu propio sueño. Por eso, en el largo sueño de DiCaprio y su esposa, el que soñaba era él y ella estaba dentro... pues era el totem de ella el que no paraba de girar. El de él no queda nunca claro: ¿era el anillo? ¿luego lo cambió por la peonza? ¿la peonza sólo la conserva como recuerdo?

Lo de la falta de onirismo es muy notable, pero creo que lo hizo a propósito; supongo que para no liar más la estética y la historia, y no meterse en camisa de once varas. Es una historia de "atraco/estafa" con ese trasfondo de asumir el pasado, la culpa y continuar (recuperando a sus hijos).

Un momento muy chulo y no comenté es el del "dormidero", donde un montón de personas van a compartir sueños como si aquello fuese un fumadero de opio. Me gustó la asociación del uso de esos sueños artificiales con la droga, y lo placenteros y destructivos que pueden llegar a ser... da un poco más de trasfondo a ese mundillo y a lo que les pasó a Mal y Cobb.

Elperejil dijo...
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Elperejil dijo...
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Elperejil dijo...

He hecho una pequeña modificación a la entrada, añadiendo unas cosillas que se me ocurrieron a posteriori: lo del sueño como adicción, la importancia del laberinto como símbolo en la psicología de Jung, y un añadido cultural al tema de la relatividad del tiempo (que aquí se invierte respecto al tópico literario y popular... Rip Van Winkle, seríe el ejemplo más común)

Anónimo dijo...

Hola Eligio, hoy voy a ver Origen y espero entender en ella todo lo que has escrito porque ahora mismo tengo un lio tremendo en la cabeza.

Ya te contaré

María

Elperejil dijo...

Vaya, María, pues si te lo has leído todo me temo que te habré destripado unas cuantas cosas... pero la peli se disfruta igual.

Y supongo que el post lo entenderás mejor tras ver la peli, pues se refiere a muchas cosas de ella que son muy raras de explicar en palabras, pero que en imagen quedan muy claras. Realmente, esta entrada, es casi para leer después de ver la peli...

Anónimo dijo...

Hola Eligio,

Tal como te dije ayer fuí a ver la película y madre mía qué lio tengo. Es muy pero que muy rara.
Debo reconocer que no la entendí mucho, el guión es terrible.

Verás, a mi no me gustán nada los tiros y esta película se lleva el oscar al mayor tiroteo. Muy violenta la verdad. La música terrible, casi me quedo sorda y como te he dicho antes el guión no lo entendí.

Sigo liada....

María

Elperejil dijo...

"Origen" exige que entres en el juego que propone, pues de no ser así es fácil aburrirse, perder la atención y liarse. Jeje, y he de reconocer que a mí me encantan los tiros en la pantalla, con que esas escenas me entretuvieron un montón (sin ser lo mejor de la película).
Pena que no lo hayas pasado bien en el cine porque no es, precisamente, barato...

Anónimo dijo...

"Origen". Gracias por contestar!.
Me olvidé decirte que Leonardo está muy pero que muy guapo y la verdad eso se agradece.

Bromas a parte, deseo recomendarte una película ahora yo que fuí a ver el miércoles pasado titulada:
"London River" es muy......mejor la vas a ver y si la has visto ya me dirás si tengo razón o no de que es muy......no quiero influenciar en nada por si no la has visto.

María

Elperejil dijo...

Pues habrá que echarle un vistazo a "London River"... aunque tendrá que esperar al DVD, porque por ahora (entre vacaciones, trabajo y niño) he agotado mi cupo de cine...

Dante dijo...

Nolan dijo que en parte se inspiró en los cuentos de Jorge Luis Borges. Y tiene sentido, fue con él que me familiaricé primero con estas ideas.

Elperejil dijo...

Muy interesante lo de Borges, no lo sabía... aunque me pega mucho, sí.

Es curioso el enorme éxito e influencia que Borges ha tenido en el mundo de la literatura y el arte en general en Estados Unidos. Hay un montón de escritores, cineastas, dramaturgos, pintores, etc. que, en entrevistas, dicen que la oabra de este autor argentino ha sido muy inspiradora para muchos de sus trabajos.

A Borges lo leí muy joven, y tenía miedo que, al volverlo a leer ahora, me decepcionase un poco (como me pasó con Poe, por ejemplo), sin embargo fue todo lo contrario. Borges me sigue pareciendo uno de los más grandes... curioso que sean los americanos los que nos lo tengan que recordar a veces.

Anónimo dijo...

hola, la verdad q no se mucho diría q nada del tema, ustedes son los expertos, estudio gastronomía, pero la psicología me llama la atención y mucho, la película me encanto, trato d leer libros d psicología, y en la volveré a ver ya q compré el dvd la verdad mil gracias x todo lo explicado, leí todo d rápido, igual lo pusiste pero me gustaría sabes más sobre los protectores q llaman globulos blancos, xq en el caso del chavo se activan y entendí que el estaba preparado para ataques, x favor y en verdad maravilloso todo, espero me puedas recomendar unos libro y más películas que tomen el tema d psicología, gracias y felicidades t dejó mi correo si me puedes escribir dándome la información y en verdad felicidades hugoaey@hotmail.com

alexmartynez dijo...
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alexmartynez dijo...

Hola, buenas, soy estudiante de periodismo de 4º y estoy haciendo un proyecto exhaustivo único y exclusivo acerca de la cinta "Origen". Tras leer este post me ha resultado muy válido para entender ciertas cosas y como fuente claramente informativa y documental. Me gustaría saber cómo te has documentado para llevar a cabo este gran análisis de la película (libros de psicología, filmes previos, lecturas, investigaciones etc). En definitiva, ¿Cuál ha sido o es tu formación a la hora de desmenuzar la cinta de tal manera que relaciones elementos fílmicos con teorías psicoanalistas de forma tan acertada?

¿Cómo has llegado a concluir que ciertos elementos se relacionan con ciertas teorías o viceversa?

Muchas gracias de antemano, gran post, gran análisis, y gran persona al contestar a todos.

alexmartynez dijo...

Aaemás me gustaría saber si tiene algún análisis de la película más aparte de este post y si podría darme algún consejo para llevar a cabo mi proyecto consistente en analizar la narrativa cinematográfica de "Origen" con su respectivo marco teórico (introducción, relación con teorías de la psicología y filosofía como Freud y Descartes, por ejemplo, los sueños en la literatura, pintura y escultura).

Se trata básicamente de contextualizar el tema principal: psicología y sueños en el cine, literatura y filosofía, y analizar los diferentes elementos de la narrativa cinematográfica, tales como los escenarios (espacio) , el tiempo, los personajes y los sucesos del filme de forma exhaustiva, junto a la simbología y la música de la obra.

¿Algún consejo, post, artículo, libro, lectura o cualquier otra recomendación o sugerencia?

Se lo agradecería mucho ya que es un gran profesional, un experto con conocimiento en la materia. Si fuera necesario podría ponerme en contacto con usted vía e-mail por ejemplo.

Elperejil dijo...

Hola.

Siento tardar un poco en contestar, pues últimamente estoy realmente saturado de trabajo (lo que, en estos tiempos, es una bendición). Pues para documentarme no he utilizado nada concreto que pueda recomendar fácilmente. Me ha basado en lo que he aprendido en la carrera de Psicología y en las películas y libros sobre cine (y sobre literatura o filosofía) que he ido leyendo a lo largo de todos estos años. Supongo que es un sumando de que, con el tiempo, se saca su jugo...

Por si te resulta de utilidad en este mismo blog tengo una serie de entradas relacionadas con el mundo de los sueños que fui publicando a principios de 2010 (a partir de enero). Incluso, un poco más atrás, hay otros posts que abordan el tema del sueño, el dormir, la memoria, la percepción del tiempo, etc... Sientete con libertad para usar este blog como punto de partida o fuente... a través de los temas que trato aquí o de autores que cito podrás llegar a fuentes más solidas y de más enjundia que un simple blog.
Buena suerte con ese trabajo universitario!!!!

alexmartynez dijo...

Vale, muchas gracias por la contestación y no te preocupes por la espera. Se entiende completamente.

Pero, me gustaría hacerte una pregunta clara y directa:
Se ha escrito y debatido mucho entre críticos, y entre ciudadanos en blos y webs sobre la película de "Origen". Sobre si todo es un sueño, si es realidad, si hay una parte onírica y otra real, si es un Origen al personaje protagonista, si es un auto-origen si no lo es... etc etc.

Me gustaría saber, como espectador y como experto en la materia eje de la trama (psicología) si tú realmente crees que es toda la película un sueño creado para lograr la catársis que tanto añora Dom Cobb (DiCaprio). Es decir que la película sería un sueño desde el principio hasta que despiertan aturdidos en el avión. Por tanto, toda la película:el origen a Fischer, sería una excusa para explicarle al espectador lo que en realidad le estarían haciendo a Cobb. Te hago esta pregunta porque al analizar a los personajes y los espacios oniricos me tengo que decantar por una intereptación u otra ya que, por ejemplo, los espacios que para mi sean oníricios por motivos tales como el color, la simbología etc, quizás sean reales para otro...

Me gustaría saber tu opinión con respecto a la interpretación de la cinta de Nolan.

Muchas gracias de nuevo, acabo de leer varias entradas sobre la temática de sueños y por el momento es muy interesante, he aprendido mucho y lo que me queda todavía. Un blog instructivo desde múltiples puntos de vista(cine, psicología...), informativo y llamativo, sin duda. Enhorabuena

Elperejil dijo...

Yo creo que Nolan ha jugado a propósito ese final para que la película sea ambigua y pueda tener esas dos lecturas (como estas figuras que pueden parecer una vieja o una joven, o un jarrón o dos caras), sembrando toda la película con elementos en esa línea.

En una entrevista Nolan dijo que lo esencial de ese final no era si la peonza caía o no, sino que el prota pasa de ver lo que ocurre con la peonza... Es su forma de superar el conflicto y volver a vivir su vida con sus hijos... sin cuestionarse nada más sobre lo que es real o no, dejando atrás ese mundo de paranoias y persecuciones.

Lo de la peonza girando es para dar esa ambigúedad y que la peli pueda tener dos lecturas (como "Laura" de Preminger); personalmente me gusta más que sea todo real, lo que le da más entidad a los conflictos y es menos efectista...

Anónimo dijo...

Me has ayudado TANTO con mi tarea :D
Muy bueno tu blog, por cierto.

Johan Bastos dijo...

Sos increíble, muy buen blog!

reina pimentel dijo...

El "Origen" la implantacion de una idea es como la hipnosis???