viernes, 30 de octubre de 2009

Citas falsas VI - errores de contexto

«Tócala de nuevo, Sam» o ¿por qué aparecen y persisten las falsas frases célebres? – Parte VI: fuera de contexto

Hay frases que tienen tanta belleza o fuerza por sí mismas que ya parecen decirlo todo por sí mismas, y a veces es así. Pero algunas, cuando las leemos en su contexto original, resulta que modifican el sentido que tendrían de tomarlas aisladas.

Hay una célebre frase de Pitágoras que dice «El comienzo de la sabiduría es el silencio». Así, aislada, parece una invitación a la reflexión pura, a aislarse de influencias externas para hallar la verdad en nuestro interior. Incluso se ha tomado como una llamada a la mansedumbre y el conformismo, a quedarse callado prudentemente antes que a atreverse a hablar. Nada más lejos de la intención de Pitágoras.

La frase era un alocución a los revoltosos alumnos pitagóricos que no paraban de importunarle con comentarios y preguntas inoportunas. Ese silencio se refiere a que primero hay que escuchar para luego poder pensar con eficiencia y, por supuesto, comunicar o exponer esos conocimientos. Nada de reflexión en el vacio ni conformismo. Escuchar antes de hablar… eso es todo lo que nos pide.

Otra frase, aún mucho más célebre, y que suele tomarse por completo fuera de su contexto, tanto por sus detractores como por sus defensores, es la de Karl Marx: «La religión es el opio del pueblo».

Así, a palo seco, vista desde hoy, parece una furibunda crítica a la iglesia, que adormece y atonta la conciencia de las gentes. Y así le gusta considerarla tanto a los anticlericales de izquierda —que admiran a Marx y no simpatizan con la iglesia— como a los conservadores —que desprecian a Marx y suelen valorar a la iglesia—; es, pues, una frase que ayuda a polarizar la opinión.

También ha sido usada para generar variantes con las que se pretende lanzar una crítica o ironía sobre otras cosas: «el cine es el opio del pueblo», «el fútbol es el opio del pueblo», «las historias de heroísmo son el opio del soldado», etc…


Sin embargo, cuando Marx escribió la celebérrima frase, su contenido era mucho más ambiguo y en absoluto anti-religioso, hecho que seguro que resulta tan perturbador para los modernos marxistas como para la iglesia.

Lo primero es el contexto histórico. En la época de Marx el opio no sólo era una droga —que no comenzó a regularse hasta finales del XIX; recordemos que Gran Bretaña fue a la guerra con China para proteger su comercio de opio— sino que ante todo era una medicina que ayudaba a calmar el dolor. De hecho se la conocía como «El Dios de la Medicina» y su prescripción y consumo era bastante regular (abajo podemos ver un antiguo anuncio de un jarabe con opio que se vendía libremente para facilitar el sueño y la tranquilidad de los niños). Así que Marx probablemente usó esa palabra no con su sentido moderno y peyorativo de «droga» sino como «calmante» o «bálsamo».


De hecho, el párrafo completo dice: «La inquietud religiosa es al mismo tiempo la expresión del sufrimiento real y una protesta contra el sufrimiento real. La religión es la queja de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo sin corazón y el espíritu de un estado de cosas desalmado. Es el opio del pueblo.» Puede verse que la visión de Marx de la religión no es tan peyorativa como pretenden unos y otros.

Estas frases, y otras muchas, cambian su sentido al ser tomadas fuera de contexto. Quizá la causa sea la contundencia y belleza que poseen en sí mismas, y lo bien que ilustran ciertos conceptos, razones que bien pueden haber aparecido de forma casual, inconsciente o no deliberada. Sin embargo hay mucho casos en que la descontextualización (y otro tipo de cambios en las citas originales) es buscada a propósito por razones interesadas: para manipular, desacreditar o influir en la opinión a través de ese engaño. Y de ese tema nos ocuparemos en el siguiente (y último) post.

7 comentarios:

Lola Mariné dijo...

Hay frases muy inspiradas que pasan a la historia por méritos propios, como las dos que mencionas.
Lo de que la religión es el opio del pueblo me dió mucho que pensar en su momento; ahora estoy totalmente de acuerdo (soy de l@s anticlericales de izquierdas, jeje).
Saludos.

Elperejil dijo...

Je, yo también cojeo de la misma pierna (y estudie en colegio de curas... aunque quizá por eso).

MEugenia dijo...

Hola, me alegra haber encontrado este blog, me gusta el cine y la psicología (no a nivel "profesional", pero sí práctico).

Me gusta más la primera frase, en estos tiempos parece que todo el mundo habla y habla sin acordarse del silencio, tan importante para después decir algo que merezca la pena ser escuchado por otr@s.

Espero seguir pasándome por aquí, saludos

Elperejil dijo...

Muchas gracias por la visita y el comentario MEugenia... me alegra mucho que te guste el blog y que tengas intención se seguir viéndolo.

Intentaré matener el nivel. ;)

Anónimo dijo...

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Elperejil dijo...

Thank you, and I hope that we'll get a good calification. ;)

Anónimo dijo...
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