martes, 25 de enero de 2011

Falsos tópicos del psicólogo en el cine

Tras la serie de entradas sobre la historia de las bandas sonoras retomo la psicología con un tema ligerito y, espero, simpático, el de los falsos (o al menos imprecisos) tópicos que sobre los psicólogos vemos en las películas. Intentaré no solo enunciarlos, sino también explicar cuál es la realidad y buscar una explicación a por qué existe esa creencia.

Con esto no pretendo enjuiciar ni criticar las películas o series en que aparecen esos tópicos, pues creo que una obra audiovisual debe valorarse con criterios estrictamente estéticos y narrativos. Tan solo utilizo eso para reflexionar sobre la figura del psicólogo, la imagen que sobre él se ha transmitido y, de paso, el proceso por el que se construyen los tópicos.

Vamos allá.

Tópicos originados en el siglo XIX

El psicólogo usa la hipnosis, que es rápida y efectiva

Realidad: la hipnosis se usa poco, es un proceso lento y trabajoso, y no es efectiva en las personas que son poco sugestionables. Traté este tema en el blog con más detalle aquí.

Razón del tópico: durante el siglo XIX y principios del XX la hipnosis estuvo muy de moda y se le atribuyeron propiedades curativas. Así que muchos psicólogos y psiquiatras de esa época, que no tenían muchas más técnicas en su haber, comenzaron a usarla para tratar algunos casos. Hoy, al existir muchos más procedimientos terapéuticos, se usa muy poco, pero la magia e interés que tuvo en su día, aún persiste. Es un proceso vistoso que el cine ha usado bastante, si bien modificándolo en dos puntos:

Por razones de economía narrativa lo ha hecho parecer más rápido de lo que es.

Por razones de incrementar el dramatismo lo ha hecho parecer más efectivo de lo que es, tanto para dominar las mentes de los hipnotizados como para desenterrar presuntos traumas reprimidos… algo que, curiosamente, emparienta la hipnosis con el psicoanálisis.

Y digo que es un matrimonio curioso pues el psicoanálisis, precisamente, nació como alternativa a la hipnosis. Algunos psicoanalistas posteriores a Freud sí usaron la hipnosis, pero esta ha sido más desarrollada en otras corrientes y con funciones que poco tenían que ver con la búsqueda de contenidos reprimidos. De hecho, el más célebre y afamado hipno-terapeuta fue Milton Erickson, que no era psicoanalista.

Fue el cine quien se encargó de unir esos dos elementos que le resultaban tan interesantes: la hipnosis y el psicoanálisis. En esto resulta paradigmática la película «Elemental, Doctor Freud», en la que vemos a Freud hipnotizar al mismísimo Sherlock Holmes para buscar un trauma oculto en la mente del famoso detective de ficción.

Freud, como veremos, no sabía hipnotizar, pero hay que reconocer que resulta irresistible mezclar algo tan sugerente como la hipnosis con las pesquisas detectivescas del psicólogo en pos de los misterios de la mente inconsciente.


Tópicos originados en el psicoanálisis

El psicólogo siempre es psicoanalista.

Realidad: hay muchas corrientes dentro de la psicología, especialmente en la práctica clínica: conductista, cognitiva, ecléctica, sistémica… y el psicoanálisis sólo es una y, en absoluto, la más numerosa o mayoritaria. Además, dentro del ámbito académico el psicoanálisis es minoritario, está muy desacreditado y apenas se estudia. Su gente se recluta a través de profesores aislados o cursos y seminarios que, a veces, tienen una connotación más religiosa o ideológica que científica.

Razón del tópico: el psicoanálisis realmente estuvo muy de moda y fue muy influyente durante la primera mitad del siglo XX, coincidiendo con el auge tanto del arte de vanguardia como del cine. Y fue una coincidencia feliz pues se convirtió en una de las piedras angulares del surrealismo, una de las corrientes artísticas más importantes del siglo pasado. Inspiró a muchos grandes autores como Buñuel, Fellini, Fritz Lang o Alfred Hitchcock, por citar unos pocos, que así lo volcaron en sus obras.

Además de esa primacía del psicoanálisis en las artes, realmente en esa época había muchos psicólogos y psiquiatras que participaban de esa corriente, con lo que en las películas reflejaron esa realidad y esa imagen del psicólogo-psicoanalítica se instauró en la cultura. Los siguientes creadores, de alguna forma, la han asumido como tal pese a que la realidad ha cambiado bastante. Salirse de ese carril, tan bien codificado por numerosas películas, que van pasando su legado de unas a otras, resulta difícil pues implicaría crear un nuevo código.


El psicólogo tiene un diván donde se tumba el paciente, de espaldas al terapeuta.

Realidad: hoy casi ningún psicólogo, ni siquiera los psicoanalistas, tiene diván. Se suelen usar sillas cómodas y enfocadas hacia el terapeuta. No solo el paciente se siente mejor y ve como le escuchan, sino que el psicólogo puede ver mejor su rostro y sus expresiones, que son una importante fuente de información.
Hay que reconocer que, cada vez más películas y serias, esta nueva imagen de la terapia es la que se va imponiendo sobre el viejo diván.

Razón del tópico: otra influencia del psicoanálisis. Freud era un mal hipnotizador, pésimo, y por eso desarrolló otras técnicas de intervención terapéutica. Una de ellas fue la libre asociación de ideas, para lo que el paciente se tenía que relajar en el diván e ir diciendo lo primero que se le pasase por la cabeza al oír las palabras que le decía el psicólogo. El diván y el estar de espaldas al terapeuta servían a ese propósito de relajación y aislamiento casi hipnótico. Su valor estético y lo diferente que hacía la consulta psicológica de otro tipo de consultas médicas hizo que la vida del diván se prolongase en el mundo del cine mucho más que en la realidad.


Con frecuencia se analizan los sueños.

Realidad: casi nunca se analizan los sueños.

Razón del tópico: esa fue otra de las técnicas usadas por Freud para paliar su mala calidad como hipnotizador. Además, el mundo de los sueños proporciona un escenario fascinante a la narrativa e imaginería cinematográfica, siendo la terapia una especie de puente entre ese mundo y la realidad. ¿Cómo puede el cine resistirse a ello?

Sobre los sueños, su realidad, las diferentes interpretaciones que se les han dado y cómo se ha plasmado eso en el cine, podéis leer la serie de diez entradas que dediqué, con bastante más profundidad, al tema del sueño, los sueños y el cine:

     El insomnio    
     Dormir y soñar
     Las fronteras del sueño
     El significado de los sueños I – teorías anteriores al psicoanálisis
     El significado de los sueños II – Freud y el psicoanálisis
     El significado de los sueños III – teorías psicológicas
     El significado de los sueños IV – teorías biológicas
     Análisis de un sueño famoso por las diferentes teorías
     Asa Nisi Masa: Fellini y los sueños
     Ángeles y Demonios: el mundo onírico de Buñuel y Wojciech Jerzy Has


Se usa con frecuencia el test de Rorscharch (el de las manchitas)

Realidad: se usa muy poco o nada.

Razón del tópico: este test fue creado para favorecer la libre asociación de ideas, en este caso palabras o conceptos con esas formas de tinta que, en el fondo, no representan nada. Pese a su escaso uso es una herramienta narrativa interesante por su carácter visual, al romper la monotonía de ver al terapeuta exclusivamente hablando.

Es muy fácil que el paciente se enamore del psicólogo.

Realidad: si el psicólogo es guapo e interesante (como Natalie Portman, licenciada en psicología por Harvard), pues es muy posible que sí…
Razón del tópico: tiene que ver con el concepto psicoanalítico de la «transferencia». Según esto el paciente reviviría emociones y sentimientos que pertenecen al pasado en sus actuales vínculos personales, incluso el psicólogo. El terapeuta, así, al andar agitando ese mundo interior y mantener una relación tan estrecha con el paciente, es muy posible que acabe incluido en ese proceso, recibiendo los sentimientos de amor (edípico, claro) que este sentía por sus padres en la infancia.

La realidad es más sencilla y directa. Es fácil que una persona con problemas y que busca ayuda comience a sentir algo positivo por quien le está ayudando a salir de ese bache. Aún así, no es tan frecuente… y no es moral ni legal que el psicólogo se aproveche de ello.


Los psicólogos tratan a adultos con problemas de adultos.

Realidad: aunque es cierto que se trata a adultos (se ven muchos problemas de pareja), los niños y los jóvenes suelen ser los principales clientes de los terapeutas. Suelen ser traídos por sus padres para tratar problemas de relación, disciplina, aprendizaje, ansiedad, conflictos con otros compañeros, etc.

Razón del tópico: en la época dorada del psicoanálisis, cuando el cine codificó la figura del terapeuta, la mayor parte de la clientela del psicólogo eran adultos que acudían a terapia tanto porque la necesitaban como porque estaba de moda.

Además, en el cine son mayoritarias las historias protagonizadas por adultos, lo que no impide que haya grandes historias de niños y psicólogos, como la brillante y nada tópica «El niño que gritó puta», de Campanella.


Existe un trauma reprimido que hay que descubrir y, al ser encontrado, en la catarsis, el problema se solucionará.

Realidad: el valor curativo de la catarsis fue apoyado por el célebre caso del «hombre de los lobos» (aquí os hablo un poco más de él), en el que Freud curó a su paciente al exponerlo al trauma reprimido que había causado su neurosis. Sin embargo, años después se supo que ese pobre hombres no solo no había sido curado, sino que había empeorado y que muchos datos que Freud había usado a la hora de contar el caso eran falsos.

Y no solo eso, la práctica clínica y el estudio de la mente y la conducta han dejado bastante claro a lo largo de todo este tiempo que conocer el origen de un trauma no sirve para nada a la hora de solucionarlo. Incluso, volver a revivirlo de forma intensa, puede llegar a ser contraproducente, como en el estrés postraumático.

Razón del tópico: aparte de la ya apuntada preponderancia del psicoanálisis en el cine, la principal razón es de índole narrativa, pues ese proceso nos facilita una estructura de tipo policíaco y muy cinematográfica: existe un misterio, hay pistas que nos van llevando de una a otra, hay conflictos internos e implicación emocional, y al final todo se resuelve de forma satisfactoria en un clímax que es la catarsis.

Un lento y gradual proceso de desensibilización sistemática (muy eficiente al tratar ciertos problemas como fobias u obsesiones), como molde narrativo, es plano, aburrido y previsible. No tiene nada que hacer frente a la fascinante investigación del inconsciente que propone el psicoanálisis, por ineficaz o errónea que resulte ser en la realidad. Buenos ejemplos de ello tenemos en la estupenda «Recuerda» o en «Equus».

La terapia, aparte de la hipnosis y los test de Rorscharch, consiste en hablar, hablar y hablar.

Realidad: aunque la parte verbal es fundamental en la terapia, también existen técnicas más prácticas como los ejercicios de relajación, los juegos de rol, la redacción de cartas, los procedimientos narrativos, las técnicas de economía de fichas y los programas basados en el refuerzo, la elaboración de auto-registros, etc…

Razón del tópico: las otras técnicas, aparte de ser poco conocidas y nada psicoanalíticas, no suelen aportar gran cosa al personaje y sus conflictos. Mejor usar la parte verbal, con algún apoyo pintoresco como la hipnosis o el test de Rorscharch, para los personajes que pueda verbalizar sus sentimientos y conflictos, o descubrir cosas que ayuden a avanzar la acción de forma dramática.

Curiosamente las técnicas de intención paradójica, por su carácter sorprendente e innovador, sí podrían resultar muy potentes e interesantes en el cine o la televisión, pero son usadas con muy poca frecuencia… o casi ninguna.


Mitos que tienen que ver con la práctica americana

El psicólogo siempre trabaja en la privada y en su despacho

Realidad: aunque sigue habiendo muchos psicólogos privados, con sus gabinetes y despachos, también los hay que trabajan en la seguridad social o que están integrados en hospitales o centros de atención primaria.

Razón del tópico: hasta hace relativamente poco la sanidad era privada, con lo que los médicos solían estar en sus despachos y consultas privadas. Hoy, en casi toda Europa y Canada, la cosa ha cambiado mucho y es más fácil encontrar al médico en centros de atención primaria u hospitales.

El psicólogo de las películas sigue quedando en su despacho privado, en parte por tradición narrativa y en parte porque la sanidad en Estados Unidos sigue siendo privada.


El psicólogo tiene secretaria…

Realidad: el negocio, por ahora, no da para tanto.

Razón del tópico: aunque quizá en Estados Unidos, con su sanidad privadas y su abusivo sistema de seguros, sí. Además, supongo que meter una chica mona o crear un espacio previo a la terapia con la sala de espera es algo que funciona y ayuda.

En la sala de espera, eso sí, nunca habría más de una persona, pues las citas se suelen dar para una hora concreta en la que el paciente será atendido en una consulta de duración estricta. Es raro que se acumule gente esperando.


… pero no tiene enfermero.

Realidad: en la práctica hospitalaria o en las unidades de atención primaria existe la importante figura del enfermero de psiquiatría o de psicología, encargado de muchos elementos de la terapia, como las técnicas de relajación, la desensibilización, etc…

Razón del tópico: las labores del enfermero, aparte de poco conocidas, se le darían al psicólogo para evitar duplicar personajes.


Los manicomios son cárceles para locos

Realidad: esto bien podría ser una excepción a a lo anterior. En muchas películas vemos a psicólogos en manicomios, ayudados por enfermeros que casi son sicarios, grandes como armarios y crueles como los vigilantes de un campo de concentración nazi.

Los sanatorios psiquiátricos son lugares tristes y complicados, sí, con pacientes que lo están pasando muy mal y que tienen problemas muy graves. Pero la filosofía actual de esos lugares es contraria a la que suele aparecer en las películas: cuanto antes se pueda enviar el enfermo a casa, con su familia, mejor… y, curiosamente, en esto suelen chocar con sus parientes, que prefieren tener a esa persona trastornada lejos de sí.

Un amigo, enfermero de psiquiatría, me comentaba lo mosqueantes que son los repentinos empeoramientos de muchos enfermos justo antes de las vacaciones de sus familias, que los llevan al centro psiquiátrico con cualquier excusa para desembarazarse de ellos antes de irse de viaje. La crueldad, hoy, está en la situación… y no en el trato de los enfermeros.

Hay excepciones, claro, pues hay países donde los psiquiátricos son lugares brutales, pero hoy, aquí, los profesionales de psiquiatría y psicología son personas muy preparadas y que intentan dar un trato lo más humano y cálido posible a sus pacientes.

Razón del tópico: una es el pasado. En el siglo XIX y buena parte del XX los manicomios (término que ya no se usa) sí eran usados como un lugar para confinar a los locos o a cualquier persona que causase problemas… y sí se llegaron a emplear técnicas realmente inhumanas.

Otra es narrativa, pues esos lugares resultarán más interesante y dramáticos cuanto más se parezca a un campo de concentración mental, como en «Alguien voló sobre el nido del cuco» o la reciente «Shutter Island», o a un cruel purgatorio lleno de seres caídos y atormentados, como en el interesante drama psicoanalítico «Nido de víboras».

El tema de los manicomios o centros psiquiátricos en el cine es suficientemente amplio y complejo como para merecerse una entrada completita para él solo.


Mitos heredados de la medicina

El psicólogo tiene pacientes

Realidad: aunque en esta entrada hasta hora he usado, conscientemente, la palabra «paciente», en la práctica clínica privada se suele usar «cliente», lo que da más dignidad y significado a la persona que acude a terapia. «Paciente» implica pasividad y cierto grado de victimización, pero «cliente» implicar que uno tiene derechos y que puede exigir resultados, y también que va a tener que ser más activo en el proceso de curación.

Razón del tópico: es una herencia de los orígenes médicos de la práctica clínica. Conste que muchos psicólogos y psiquiatras, especialmente si trabajan en el sector público o en un régimen hospitalario, también usan lo de pacientes.

Así que, a partir, hablaré de «clientes».


El cliente recibe la terapia y se va para casa, cambiado y a descansar

Realidad: en muchos casos recibe instrucciones o una prescripción para llevar a cabo durante su vida diaria, desde ese momento hasta la siguiente sesión. La terapia, hoy y en general, se ve como algo activo en donde el cliente ha de poner de su parte para salir adelante. El cambio se producirá en el día a día del cliente, no en el despacho del psicólogo.

Razón del tópico: por una parte tiene que ver con el lastre del psicoanálisis, que originalmente no usaba prescripciones (algunos modernos psicoanalistas, influidos por las demás corrientes, sí lo hacen), pero también con la economía narrativa: si esa prescripción no va a tener un peso en la película (y es raro que lo haga) es mejor no citarla para no crear falsas expectativas ni enturbiar la trama con esos elementos.


Tanto los psiquiatras como los psicólogos pueden recetar medicamentos.

Realidad: solo los psiquiatras pueden recetar fármacos, aunque el psicólogo sí puede sugerir (no prescribir ni obligar) el consumo de algún tipo de medicamento de uso genérico y que se venda sin receta.

Razón del tópico: confusión o despiste. A veces se piensa que psicólogo y psiquiatra son casi lo mismo, cuando el segundo es un médico con esa especialidad y el primero se ha formado en una carrera específica.


Todos los psicólogos hacen terapia

Realidad: solo una de las ramas de la psicología se dedica a la terapia. Hay psicólogos en educación, selección de personal, servicios de diseño industrial, centros de estudios sociales, etc.

Razón del tópico: muy relacionada con la preponderancia del psicoanálisis y de que, realmente, la terapia es la parte de la psicología más vistosa y fácil de encajar en una historia.


Los psicólogos toman notas.

Realidad: se usa más la grabación de audio y, sobre todo, el vídeo. Se puede tomar alguna nota sobre algo para comentar al momento o, tras la terapia, para el historial. Tomar notas durante la sesión no es muy aconsejable pues marca una distancia y puede despistar al cliente ver como su terapeuta no para de escribir mientras él habla.

Razón del tópico: supongo que tiene que ver con el arquetipo de psicoanalista, con su bloc de notas cuando no había otra forma de registrar la sesión. Además, el actor que interpreta al psicólogo seguro que agradece tener algo con lo que jugar a la hora de montar su actuación: más fácil con el lápiz y el cuaderno para juguetear que con las manos desnudas. Y eso de tomar notas da un aire interesante y perspicaz, muy en la línea de los detectives de antaño.


Tópicos heredados de la terapia humanista

Los problemas que trata el psicólogo suelen ser existenciales

Realidad: casi nunca y, es más, en ese caso no hay terapia posible. En todo caso se trataría de escuchar y dar la opinión como un colega más… y si te quieren pagar por eso, pues vaya, tampoco sobra el trabajo…

Razón del tópico: más que en el psicoanálisis hay que buscarla en las terapias de corte humanista que se pusieron muy de moda en California entre los años 60 y 70, a las que acudían muchos artistas y gente adinerada buscando más un entretenimiento o una forma de sentirse superiores que una verdadera terapia. Entre estos asistentes había, cómo no, algunos cineastas que acabaron incorporando elementos de esto a sus películas, aparte de la cantidad de libros que se publicaron sobre el tema y que sentarían la base de esa nefasta moda que es la «autoayuda».


El psicólogo da consejos ingeniosos y profundas reflexiones sobre la vida

Realidad: no tiene por qué. Lo suyo es centrar el problema y ayudar al cliente a solucionarlo a través de técnicas contrastadas y que requieren tiempo para su aplicación. Las reflexiones agudas y profundas ni son necesarias ni pertinentes.

Razón del tópico: aparte de la filosofía barata y aparente que solía destilarse de las terapias humanistas, este recurso ayuda al guionista a poner en boca de alguien con autoridad reflexiones que considere de interés o ciertas claves que hagan que el personaje se encarrile en la resolución de sus conflictos. El rollo de que si te lo dice el psicólogo será cierto y habrá que hacerle caso…


Tópicos y errores conceptuales

La verdad está en el subconsciente… ¿o era en el inconsciente?


Realidad: en el inconsciente… Subconsciente es una palabra que no se usa ni en psicología ni en psicoanálisis. Usarlo en lugar de inconsciente es un error.

Razón del tópico: despiste y vagancia pura y dura. Hasta en películas tan complejas y caras como «Origen» podemos ver como se usa una u otra palabra indistintamente. ¿Tanto le habría costado a Nolan preguntar a un psicólogo o echarle un vistazo a la wikipedia?


El psicólogo a veces mide el coeficiente intelectual.

Realidad: pese a lo que se pueda leer por ahí, e incluso pese a que la RAE lo admita (es triste lo mucho que hace agua ese diccionario en terminología científica), no existe tal cosa. Se mide el COCIENTE intelectual, no el coeficiente…

Razón del error: la vagancia a la hora de chequear el lenguaje científico y el contagio de su mal uso. Van a tener razón nuestras madres cuando decían que todo lo malo se pega.


Las categorías diagnósticas no evolucionan y son las de siempre: histeria, neurosis…

Realidad: no solo evolucionan, sino que hay dos manuales de referencia: el DSM (que prepara su quinta revisión), publicado por la «Asociación Americana de Psiquiatría» y usado por los psicólogos de todo el mundo y los psiquiatras americanos; y el ICD (que va por su undécima reformulación), publicado por la «Organización Mundial para la Salud» y usado sobre todo por los psiquiatras europeos.

En general, los profesionales de la salud mental conocen ambos manuales (que no son tan diferentes). Un psicólogo que siga el DSM, como casi todos, no usaría términos tan populares como histeria o neurosis, que aún se pueden escuchar en alguna película, pues en ese sistema diagnóstico han quedado obsoletos hace décadas. Sin embargo un psiquiatra europeo (no americano) sí es posible que usase el término neurosis, que el ICD aún reconoce. El término «histeria», por su carácter peyorativo hacia la mujer, ya no se usa como categoría clínica.

Razón del error: esas categorías nos vienen heredadas de las películas que se hacían en una época en que sí eran criterios diagnósticos válidos, y ahí perviven, en películas y series que aprenden del mundo fílmico anterior, y no de la realidad presente.


El psicólogo sabe que los biorritmos son muy importantes, que solo usamos el 10% del cerebro, que hay personas que usan más el hemisferio derecho del cerebro que el izquierdo, que los mensajes subliminales son poderosos, que reprimimos hechos traumáticos…

Realidad: esos conceptos son errores y mitos en los que ningún psicólogo caería o debería caer. Los biorritmos tienen que ver con la parapsicología y en ciencia se habla de ritmos circadianos; usamos el 100 % del cerebro; también usamos los dos hemisferios cerebrales al completo en función de la tarea a la que nos enfrentemos y no de nuestra personalidad; los mensajes subliminales no tiene poder alguno; los hechos traumáticos no se reprimen y se suelen marcar más vivamente en la memoria, etc.

Y la lista de errores y barbaridades que se suelen oír en boca de los psicólogos de cine podría continuar…

Razón de estos errores: son mitos y falsos conceptos populares, originados en el mundillo de la parapsicología o en simples interpretaciones erróneas de malos periodistas de divulgación y que, en las películas, se ponen en boca de profesionales para que den el pego de que son cosas ciertas y asumidas como tal.

Otros tópicos impuestos por necesidades narrativas

El psicólogo se ve frecuentemente con sus clientes

Realidad: las citas suelen ser cada dos o tres semanas y, a veces, con más separación entre ellas.

Razón del tópico: para concentrar el tiempo narrativo es mejor agrupar esas citas en un espacio de tiempo más breve. Aparte de que los psicoanalistas, viciosillos ellos del dinero, sí gustan de dar muchas más citas de las necesarias.


El psicólogo es terriblemente sagaz y casi sabe leer dentro de los demás

Realidad: ya nos gustaría ser esa especie de superdetectives que saben si alguien les miente o descubren su personalidad a través de un par de indicios, pero no. Somos personas bastante normales. Algunos son muy sagaces, y otros no tanto… pero en la misma medida que el resto de los mortales.

Razón del tópico: en el cine conviene que el psicólogo tenga esa capacidad para poder presentar cierta información de forma relativamente natural, aparte de que eso hará más interesante al personaje.


El cliente es callado y hay que sacarle la información con sacacorchos

Realidad: eso es lo que pensaba en mi primera sesión de terapia, cuando estaba haciendo las prácticas, pero enseguida me vi asaltado por una señora que no paraba de hablar y hablar, y de contarme una inmensa cantidad de cosas terribles. Mi problema no fue hacerla hablar, sino hacerla callar…

El cliente va al psicólogo con ganas de contarle cosas y tiene la impresión de que este va a escucharle y comprenderle en todo, por eso se suelta a lo loco. El terapeuta ha de frenarle y conducirle para que le dé solo la información pertinente para solucionar el problema que le trae hasta allí. Quizá en «House» los pacientes siempre mientan, pero al despacho del psicólogo van con unas ganas locas de contarlo todo…

Caso diferente, como es lógico, es el de los chavales u otros clientes que van obligados a la terapia. Ahí sí que hay que usar la astucia para derribar las primeras barreras y que se acaben soltando a hablar. Y, ojo, en cuanto lo hacen, no paran.

Razón del tópico: ese estilo de interrogatorio casi policial, seco y agudo, en busca de una verdad oculta, facilita la escritura de diálogos y ayuda a dar más intensidad y dramatismo a la escena. La realidad, sin embargo, podría resultar bien para incorporar algún elemento de comedia.


Resumiendo

Podemos agrupar en cuatro categorías las fuerzas o efectos que han contribuido a crear los tópicos relacionados con el psicólogo dentro del cine.

El primer grupo sería el efecto seminal. El psicoanálisis y la práctica privada era lo más común en el momento es que el psicólogo comenzó a aparecer en el cine, con lo que marcó una huella difícil de modificar.

El segundo grupo tendría que ver con los tópicos y errores comunes (como lo de subconsciente, coeficiente intelectual, uso del 10% del cerebro) en nuestra cultura y que, como es lógico, se trasladan a la pantalla.

El tercero tendría que ver con el peso de las modas, como la terapia humanista y la autoayuda. Esto, si bien ha afectado algo a la imagen del psicólogo en el cine, en lo que ha influido mucho es en la elección de los trastornos que se han de tratar. Aunque siempre se ha visto de todo un poco, se nota que el cine y la literatura van pasando por modas: al principio causaban furor las neurosis («Recuerda», «Nido de víboras», «Equus»), luego vinieron las psicosis («Alguien voló sobre el nido del cuco»), los psicópatas («El silencio de los corderos», «Instinto básico»), los trastornos de personalidad (esos personajes pasivo agresivos o de envolvente narcisista tan propios del cine de los 90), los trastornos compulsivos («Mejor Imposible», «Ally McBeal»), y hoy pocas historias son capaces de sustraerse de la tentación de meter un personaje con Asperger… La verdad, este tema merecería una entrada para él solito.

Y el cuarto y quizá más importante grupo tiene que ver con las necesidades narrativas. El psicólogo real ha de consagrarse a la ayuda de su cliente, pero el de cine ha de hacerlo con la historia. Deberá metamorfosearse en todo lo que haga falta para adaptarse a la película y contribuir a que esta funcione lo mejor posible.

Estoy seguro de que a vosotros se os ocurrirán más tópicos o razones para su existencia, así que animaros a comentarlos.



29 comentarios:

Descalzo dijo...

Por favor, podrías desarrollar un poco más eso que comentas que los mensajes subliminales no surten efecto? Gracias

La navaja en el ojo dijo...

¿Y el tópico de que todos son argentinos? Jajaja, es broma.

Ahora en serio: es un post interesantísimo. Aún así, yo prefiero quedarme con esa imagen de los psicólogos perspicaces e ingeniosos que te producen catarsis porque, como todo lo que sale en las películas, lo bueno es que nos haga soñar.

Elperejil dijo...

Descazlo:
No hay problema, en una próxima entrada abordaré el tema de la percepción subliminal...

Navaja:
Podría alegar que lo de los psicólogos argentinos es más un tópico popular que cinematográfico... pero lo cierto es que se me despistó, jaja... buen apunte. Me has pillao ;)

Supongo que se deberá a que es cierto que el psicoanálisis arraigó mucho en Argentina y que muchos acabaron viniendo a trabajar aquí cuando las cosas se pudieron difíciles por aquellos lugares.

Y no me olvido de lo de las muñecas hinchables... esa y lo de la percepción subliminal serán las próximas.

Jeremías Ortiz de Gamurva dijo...

Me permito un par de (pequeñas) correcciones lingüísticas:

– Aunque el DRAE lo admite como segunda acepción en el sentido figurado de 'presentar debilidad', la expresión 'hacer aguas' significa 'orinar'. La expresión más correcta es 'hacer agua'.

– 'onceavo' solo funciona como partitivo. El que va después del 'décimo' es el 'undécimo'.

Al margen de estos detalles, me ha parecido muy interesante. Supongo que cuando vemos una película todos tendemos a «pillar» fallos o errores (aunque sea de manera inconsciente) en aquellas materias que dominamos (algunos son tan flagrantes que dan risa) y siempre es bueno conocer temas nuevos. Aquí he encontrado mucha información que desconocía.
Pero como decía Sir Alfred Hitchcock, no caigamos en el «verosimilismo».

Me uno a la petición del post sobre los mensajes subliminales, asunto que casi siempre se ha explicado mal.

Gracias.

Elperejil dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Elperejil dijo...

Muy agradecido por las correcciones lingüísticas, que al momento he aplicado.

Y, efectivamente, estas cosas son simpáticas para reflexionar sobre ellas y aprender un poco sobre la profesión del psicólogo y sobre el como se van formando los tópicos (no suelen ser caprichosos sino que, de alguna manera, reflejan alguna realidad o la percepción sobre ella). En una película, por supuesto, lo fundamental es que resulte verosimil y entretenida, y no "cierta".

Y tomo nota de lo de la percepción sublimimal... la semana que viene, a más tardar, por aquí lo tendréis.

SaCha Sp dijo...

No puedo evitar felicitarte. me ha parecido un texto absolutamente brillante.

SaCha Sp dijo...

Por cierto, enlazo tu texto en mi propio blog si no te importa. Lo recomiendo citándote y adjuntando el enlace, pero prefiero que lo revises para asegurarme que estás de acuerdo.
http://as.sachasp.com/2011/01/psicologia-y-cine-falsos-topicos-del.html

Elperejil dijo...

Muchas gracias SaCha Sp. Y por supuesto que puedes enlazar y citar este texto, tanto de forma parcial como completa, siempre que cites la fuente.

Muy interesante y completa tu página sobre el Asperger. Es un síndrome que, cuando yo estudie, en el DSM-III-R aún no se incluía, por lo que mi formación académica sobre él es inexistente. Lo conocí a través de unos artículos del neurólogo Oliver Saks y me tuve que poner al día sobre él por mi cuenta. Tu blog es una fuente fabulosa de información sobre él.

SaCha Sp dijo...

Gracias.
Tengo el blog precisamente porque la información sobre el Síndrome de Asperger sigue siendo escasa y las familias tienden a buscar en internet encontrándose con datos erróneos.
Te iré siguiendo.
Un saludo!

Elperejil dijo...

Pues buena labor... te he linkado, por si alguien llega hasta aquí buscando cosas sobre ese tema, para que pueda llegar hasta tu blog. No hay muchos sitios con tanta información y tan bien contrastada.

SaCha Sp dijo...

Yo también te he linkado en MuNDo AsPeRGeR. No está mal que los lectores del blog puedan a acceder (además de a la información y páginas muy seriotas sobre psicológía y TEA) a una página en la que se ve la psicología de una forma más desenfadada.

Elperejil dijo...

Pues muchas gracias ;)

Victor dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Victor dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Peúbe dijo...

¡Muy interesante todo! Precisamente yo opino lo contrario que Jeremías: el cine es un reflejo de la vida y sería conveniente que fuese más verosímil siempre que sea posible. El cine no tiene la obligación de educar, pero al menos no debería malinformar.

Elperejil dijo...

Muchas gracias por comentar Peúbe.

Para mí existen dos tipos de errores. Los que se comenten a sabiendas y se hacen para que la película funcione mejor, que me parecen estupendos (y supongo que son a los que se refería Jeremías; la base científica de "Recuerda" puede hacer agua en muchos puntos... pero qué gran película, ¿no?), y los que se deben a una mala información o falta de documentación, y que se podrían mejorar sin afectar a nada esencial en la película.

Supongo que te refieres a estos segundos, que son los que acaban por difundir malas concepciones y errores sin que eso beneficie a la película. En este caso sí que estaría bien que los autores se hubiesen tomado la molestia de documentarse un poco mejor.

David Laviè dijo...

Hola,

Un compañero de disciplina al habla (de hecho, de tus dos disciplinas xD). Solo quería felicitarte por el trabajo que realizas en este blog y, particularmente, por esta entrada. Son muchas las veces que este tipo de estereotipos empañan la percepción del psicólogo (como la creencia de que todos somos clínicos), y trabajos como el tuyo ayudan mucho a erradicar muchas falsas creencias.

Realmente, de lo más apasionante en la psicología, y la principal razón por la que muchos nos metimos en esto, es la psicopatología. Y tu aporte en este sentido en sensacional. ¿Leíste 'Imágenes de la locura. La psicopatología en el cine'? Porque no deja de ser una muy recomendable lectura para alguien que, como tu, se dedica a ambas disciplinas.

Un saludo y enhorabuena.

Elperejil dijo...

Muchas gracias David.

La psicopatología es realmente fascinante. De hecho fue mi especialidad, mi tesina iba a estar relacionada con la esquizofrenia, colaboré con los departamenteos de psicobiología -también me encanta la neurología-, psicodiagnóstico y psicoterapia, y mis prácticas fueron en una unidad de salud mental... así que ya ves que siempre me sentí muy atraído por esa rama.

Pero también por eso, y porque ya hay muchos más blogs y libros que abordan la psicopatología, preferí centrar este en procesos psicológicos más "normales", para intentar aportar cosas nuevas a la blogosfera... aunque también hay algunas entradas dedicados al tema de la patología, claro.

Ese libro lo conozco, pero aún no lo he leído. Me lo anoto, porque seguro que es muy interesante.

Un saludo y... también muy interesante vuestro blog; me encanta lo de la visión positiva del cine.

ElHombrequeRíe dijo...

Muy interesante esta entrada, me he engachando a ella desde Blogdecine y como psicólogo y cinéfilo me parece una lectura interesantísima.
Querría preguntarte sobre el tema de no tomar anotaciones durante las sesiones, sino por contra hacer grabaciones en audio o video,¿no supone esto mucho más trabajo cuando quieres encontrar algún dato posteriormente?

Elperejil dijo...

Muchas gracias por comentar "Ehombrequerie".

Me figuro que tu nick tiene que ver con Gwynplaine, el personaje de la novela de Víctor Hugo, interpretado por el gran Conrad Veidt... un verdadero predecesor del Joker. Gran elección.

Lo normal es que el psicólogo, ya antes de la sesión, haga una ficha con el nombre del cliente y la razón que le expuso para venir a consulta. Después, sobre esa misma ficha, al finalizar la sesión, anotará unos cuantos relevantes (así como la prescripción que le mandó hacer en casa) para echarle un vistazo antes de comenzar la siguiente sesión.

De todos modos, aunque parezca mentira, en la práctica los psicólogos casi siempre se acuerdan de sus clientes y lo más relevante de sus casos (igual que los profesores suelen acordarse de casi todos sus alumnos pese a que lleguen a ser cientos).

Las grabaciones se revisan si pasa mucho tiempo, si el caso es muy complejo o si tiene elementos de interés, pues aportan muchísima información. También tienen una función legal en caso de que pase algo.

También suelen usarse por parte de los psicólogos (previo permiso del cliente, claro, y jamás se pueden usar para hacer una comunicación pública general) para dar cursos o hacer ponencias en congresos profesionales. Esto último eliminando nombres y borrando los rostros de los clientes, claro. Recuerdo que en la facultad, entre otras cosas, hice ese trabajito de edición de cintas de vídeo para un congreso de terapia... qué lata.

Espero que esto te haya aclarado un poco lo que quereías saber. Si no, no te cortes y sigue preguntando. Encantado de tenerte por aquí... y, si no, nos seguiremos "viendo" por blogdecine.

ElHombreQueRíe dijo...

Muchas gracias por la aclaración, y si, mi nick viene de la novela. Un saludo y seguiré atento a tus próximas entradas!

Elperejil dijo...

De nada... y, una vez más, gracias por visitas y comentar.

Noelí dijo...

Muy buen artículo, me gusto mucho. Nunca me había parado a pensar en los tópicos de las películas (y eso que estoy estudiando psicología)Mucho menos me di cuenta que son todos psicoanalistas la mayoria de los psicologos del cine (y lacanianos, diría una amiga mía) pensé que sólo en Argentina había arraigado tanto en la imaginación popular. Es una lástima, habiendo muchas ramas más diferentes y nuevas.

Elperejil dijo...

Muchas gracias por comentar Noemí. Y, bueno, como habrás leído en algún comentario por aquí está muy arraigado que la mayoría de los psicoanalistas son argentinos... y, en la facultad, conocía a algún psicólogo de Argentina... y pocos participaban de esa corriente.

Y es cierto, es una pena que la gente desconozca las otras corrientes, no solo porque aportan cosas muy interesantes, sino porque el psicoanálisis le ha restado credibilidad a la psicología como ciencia (al asociar, erróneamente, las dos cosas).

Isabel dijo...

Hola Elperejil;
Me ha gustaba mucho este apartado de psicología y cine.
Pero se me plantea una cuestión, ¿todos esos tópicos tienen alguna referencia, o es de propia cosecha?. Muchas gracias y un saludo

Elperejil dijo...

Son de propia cosecha, haciendo un poco de memoria de lo que se suele ver en las películas y comparándolo con lo que estudié, con lo que hice en las prácticas y con la realidad de otros psicólogos que conozco que trabajan como terapeutas, tanto en la privada como en la pública.

En general, todo lo que publico en el blog, es de propia cosecha, relacionando temas del mundo de la psicología y del cine (o analizando la obra de algún compositor de música de cine).

Anónimo dijo...

Muy interesante el post y el blog en general. Es curioso todo lo que comentas, aunque como guionista sabras que se trata de la clasica estilizacion del cine y de las licencias narrativas del cine.

Me ha gustado el comentario del sindrome de asperger. En realidad yo lo veo como si el clasico personaje inadaptado social se hubiera llevado un poco mas lejos, hasta el punto de darle un trastorno mental, que desde luego da pie a muchas situaciones comicas (aunque seguro que la realidad de las personas que lo viven no tiene tanta gracia.)

Que me acuerde ahora: Sheldon cooper (big bang theory) y Abed Nadir (Community)

Elperejil dijo...

Muchas gracias por comentar, anónimo... Efectivamente, en general, me parecen bien todos estos tópicos siempre y cuando ayuden a la historia y la narración.

Jajaj... me encanta Sheldon... es un personaje genial. No sé si se habrán inspirado en el asperger o si, sencillamente, habrán llevado hasta el límite los tópicos sobre el científico... que también los hay, y muchos y muy interesantes.

Un saludo.